En la Legislatura, los tecnicismos reglamentarios suelen ser el traje a medida perfecto para vestir decisiones políticas de fondo. El plenario de comisiones del último viernes, donde los diputados que responden a Axel Kicillof se abstuvieron de acompañar un proyecto impulsado por La Cámpora, no fue la excepción. Detrás de la excusa constitucional esgrimida, se esconde una trama de enojos, caja y pases de factura entre el Ejecutivo provincial y la Defensoría del Pueblo.
Tal como relató este medio, durante el tratamiento de una batería de proyectos para aliviar el sobreendeudamiento familiar, los legisladores del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) le quitaron el respaldo a la iniciativa redactada por el jefe de bloque, Facundo Tignanelli, y la quilmeña Mayra Mendoza. El argumento formal de los diputados “kicillofistas” fue que el proyecto le otorgaba atribuciones a la Defensoría del Pueblo (a cargo de Guido Lorenzino) que rozaban la inconstitucionalidad, apoyándose en el artículo 55 de la carta magna provincial.
Sin embargo, el verdadero motivo de la jugada se cocinó a escasas cuadras de la Legislatura, en Calle 6 y por Agustina Vila y Carlos Bianco, ministro de Gobierno.
EL FACTOR LORENZINO Y LAS TARIFAS
Según confiaron altas fuentes INFOCIELO, el cortocircuito no fue con La Cámpora per se, sino con el beneficiario directo del proyecto: Guido Lorenzino, pero ayudó a golpear a dos enemigos de una sola operación. El Ejecutivo provincial mastica bronca contra el Defensor del Pueblo desde que el organismo avanzó con medidas para retrotraer los aumentos en las tarifas de energía eléctrica.
La jugada de Lorenzino cayó como una bomba en la mesa chica del Gobernador. El malestar en Calle 6 radica en que la Provincia ya había hecho los números finos y cerrado la pauta de aumento salarial con los gremios estatales contando, justamente, con la recaudación proyectada tras esa actualización tarifaria. La intervención de la Defensoría del Pueblo amenazó con descalzar las cuentas en un momento de extrema asfixia financiera para las arcas bonaerenses.
EL TELÉFONO DE AGUSTINA VILA
Con ese telón de fondo, darle mayor poder de fuego, territorialidad y una instancia prejudicial obligatoria a la Defensoría del Pueblo (tal como proponía el proyecto de Tignanelli) era considerado un despropósito por el Ejecutivo.
En ese contexto, los teléfonos sonaron antes del plenario. De acuerdo a la información que circuló por los pasillos legislativos, la encargada de bajar la directiva fue Agustina Vila. La Secretaria General de la Gobernación, funcionaria del círculo de mayor confianza de Kicillof, se comunicó con los legisladores del MDF para que no acompañaran la iniciativa.

La orden fue clara: no avalar ninguna herramienta que empodere a Lorenzino en medio de la tensión por las tarifas eléctricas, y de paso, acertarle un golpecito a Tignanelli y Mayra, enemigos íntimos en esta interna sin cuartel. El tecnicismo del artículo 55 sobre el rol de los municipios como autoridad de aplicación fue, sencillamente, la salida elegante que encontraron los diputados de Kicillof para ejecutar la maniobra sin tener que ventilar el enojo del Gobernador en plena comisión.
Ahora, con las cartas sobre la mesa y las heridas expuestas, el peronismo intentará zurcir un acuerdo exprés este lunes para evitar que el papelón se traslade al recinto en la sesión del martes.


