En una entrevista que profundiza sobre la crisis estructural que atraviesa el sector del conocimiento, Roberto Salvarezza trazó un diagnóstico demoledor sobre la política del Gobierno de Javier Milei hacia la ciencia y la tecnología. Para el exministro y actual titular de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia, las medidas actuales no son simples ajustes presupuestarios, sino una estrategia deliberada de hostigamiento para que el personal abandone sus puestos.
“El mensaje es: estate incómodo y andate”, sentenció Salvarezza, señalando que se ha instalado una lógica de “desgaste” a través de renovaciones de contratos cada tres meses y retiros voluntarios que desarticulan equipos de larga trayectoria.
El impacto económico es, según el científico, uno de los pilares de este éxodo. Salvarezza detalló que el salario real en el sector ha caído un 40% respecto al 2023. Ilustró esta situación con el caso de un investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que, a pesar de estar en planta permanente, decidió renunciar porque su sueldo apenas alcanzaba para cubrir el alquiler y la mitad de las expensas. A este panorama se suma el desfinanciamiento de proyectos: “Si no tenés dinero para investigar y tu salario no es razonable, el mensaje que recibís del Estado es que sos un ‘ñoqui'”.
Las cifras de la sangría profesional son alarmantes. Salvarezza estimó que cerca de 5.000 personas —aproximadamente el 10% de los 90.000 investigadores que integran el sistema en organismos como CONICET, INTA, INTI y CNEA— ya han dejado sus puestos. Esta pérdida de capital humano es calificada como irreparable a corto plazo, dado que la formación de un investigador de élite demanda al menos 15 años de inversión estatal. Además, advirtió que los proyectos que hoy se cancelan o se “frizan” pierden competitividad global: “Cuatro años de un proyecto cancelado es muchísimo, porque en el resto del mundo avanzaron y el tuyo quedó atrás”.
Finalmente, el exfuncionario lamentó que se esté destruyendo el trabajo de repatriación realizado entre 2003 y 2015, periodo en el que se logró que cientos de científicos regresaran al país. Ante la falta de perspectivas y el maltrato institucional, Salvarezza concluyó con una advertencia amarga para los profesionales que hoy se encuentran en el exterior: el clima de desprecio por la labor científica ha convertido la vuelta al país en una opción inviable, enviando un mensaje claro de que “ni se te ocurra volver”.

