La empresa Peabody, operada por Goldmund S.A, solicitó la apertura de concurso preventivo de acreedores ante la Justicia comercial y confirmó una crisis que temen los trabajadores que impacte de lleno en su planta industrial de La Tablada, en el partido de La Matanza.
La presentación judicial formaliza un escenario de endeudamiento que la propia compañía reconoce como consecuencia de la caída de ventas, el aumento de costos y la presión de productos importados en el mercado interno.
El expediente concursal implica la reestructuración de pasivos bajo supervisión judicial para evitar la cesación de pagos.
No se trata únicamente de un trámite administrativo menor, sino que es el paso previo a una eventual quiebra si no se alcanza un acuerdo con los acreedores.
La firma, con décadas de presencia en el mercado de electrodomésticos, quedó así en la cuerda floja en un contexto de retracción del consumo y apertura de importaciones que golpea al sector.
Producción reducida y traslado de operaciones
El propio titular de la compañía, el coreano argentino Dante Choi, admitió que la estructura productiva venía ajustándose desde hace meses.
“En estos momentos nosotros estamos viendo una avalancha de importaciones de lo que nosotros estamos fabricando. Y no solamente eso, sino que hay todo tipo de prácticas, no ingresan todo de manera legal esos productos. Tampoco hay control, no hay control de calidad, de materiales de lo que importa.”, expresó Choi.

Parte de la fabricación fue derivada a Paraguay en busca de menores costos laborales e impositivos, lo que dejó a la planta bonaerense con menor volumen de ensamblaje. En declaraciones a medios porteños, el empresario sostuvo que la producción local quedó “limitada” frente al nuevo escenario competitivo.
La planta de La Tablada llegó a emplear a más de 250 trabajadores en sus líneas de pequeños y medianos electrodomésticos.
Actualmente continúa operativa, pero con niveles de actividad inferiores a los registrados en años previos. El concurso abre un período de negociación con proveedores y acreedores que determinará el alcance de la continuidad productiva.
La empresa también señaló que enfrenta una “avalancha de importaciones” que reduce la competitividad del producto nacional frente a bienes terminados provenientes del exterior.
Ese fenómeno se intensificó tras la flexibilización comercial aplicada en los últimos meses por el gobierno nacional de Javier Milei, que incrementó la oferta importada en góndolas y cadenas de retail.
Mercado interno en retroceso
El sector de electrodomésticos atraviesa una contracción sostenida. Las ventas minoristas acumulan caídas interanuales y el consumo de bienes durables es uno de los rubros más afectados por la pérdida del poder adquisitivo.
La baja del salario real y el deterioro de jubilaciones también impactaron directamente en la demanda de productos de línea blanca y pequeños aparatos para el hogar.
La combinación de importaciones crecientes, financiamiento más restrictivo y menor actividad económica configura un escenario adverso para la industria manufacturera.
Peabody quedó inmerso en ese proceso al no poder sostener su estructura financiera frente a la reducción de ingresos.
El concurso preventivo es simplemente una consecuencia de la fragilidad de una empresa histórica de la producción nacional más y deja abierta la incógnita sobre el futuro de su planta en La Matanza, en especial con el temor de quienes desempeñan su trabajo diario allí.
La resolución del proceso judicial será determinante para definir si la compañía logra reestructurar su deuda y preservar su operación industrial o si el deterioro del mercado termina profundizando la crisis.

