“Diego es un optimista consuetudinario, siempre te dice que está todo bien”. Patricia Bullrich eligió la ironía para referirse a Diego Santilli y las negociaciones políticas del Gobierno, en una nueva señal de las diferencias que atraviesan a La Libertad Avanza. La jefa del bloque oficialista en el Senado también cuestionó la estrategia económica de Javier Milei y volvió a dejar abierta la puerta a una candidatura presidencial en 2027.
Durante una entrevista con Infobae, la exministra de Seguridad recordó que, después de las conversaciones en París, parecía que los acuerdos estaban garantizados, pero finalmente no fue así. “Parecía que después de París estaba todo resuelto, vamos a la sesión. Y no fue tan así”, lanzó.
La chicana expuso la distancia entre el optimismo de quienes negocian con gobernadores y otros sectores políticos y las dificultades concretas para reunir los votos en el Congreso. Bullrich contrastó esa mirada con su propia experiencia en el Senado, donde aseguró que conversa permanentemente con los legisladores para evaluar el escenario.
La advertencia llega en un momento en que el oficialismo necesita consolidar acuerdos parlamentarios para avanzar con su agenda. Y, aunque no supone una ruptura con Santilli, deja en evidencia que la senadora no está dispuesta a dar por cerradas las negociaciones hasta que los apoyos se traduzcan en resultados.
Bullrich cuestionó la dependencia de Estados Unidos
La dirigente también volvió a marcar diferencias con Milei por la estrategia para enfrentar una eventual corrida cambiaria. En lugar de confiar en una enorme disponibilidad de dólares, planteó que el Gobierno debería construir acuerdos políticos e institucionales que garanticen estabilidad y reduzcan la incertidumbre.
“No nos puede pasar como en 2025 que terminamos atados de Bessent. Eso no nos puede pasar”, sostuvo, en referencia al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y al respaldo financiero de Washington durante las turbulencias cambiarias del año pasado.
Bullrich incluso afirmó que le gustaría poder decirle al funcionario que la Argentina no necesita su ayuda porque cuenta con mecanismos propios para atravesar las crisis. “Yo tengo que decir ‘yo tengo la gobernabilidad, la tranquilidad, y no voy a necesitar esa plata'”, señaló.
Sin cuestionar el vínculo con Donald Trump, la senadora puso el foco en la capacidad del Gobierno para evitar que la estabilidad económica dependa de un auxilio externo. Su planteo introduce una diferencia con el discurso presidencial, que exhibe el respaldo estadounidense como una garantía frente a eventuales turbulencias.
Las diferencias también aparecen en el diagnóstico sobre la situación económica. Bullrich insistió en que el Gobierno debe prestar más atención a las dificultades que atraviesan comerciantes, constructores e industriales, en lugar de concentrar la discusión en los fundamentos teóricos del programa.
“El problema del comerciante es real porque el consumo está complicado, el problema del constructor es real porque la construcción está complicada, el del industrial”, advirtió. Y resumió su postura: “Hay que atender al ciudadano, no discutir con el economista, hablar con el ciudadano”.
La definición se suma a una serie de intervenciones en las que la senadora respaldó el rumbo general de Milei, pero reclamó que la recuperación llegue más rápido a las familias y a las empresas. Una línea discursiva que viene sosteniendo desde hace meses y que empieza a trascender la discusión estrictamente económica.
¿Candidata presidencial en 2027?
En paralelo, Bullrich volvió a alimentar las especulaciones sobre su futuro electoral. Consultada sobre una eventual candidatura presidencial, afirmó: “No es que quiera serlo, estoy preparada para serlo”.
La senadora evitó confirmar si competirá por la Presidencia o si aceptaría acompañar a Milei en una fórmula. Incluso reveló que el mandatario no le ofreció la vicepresidencia y, ante la posibilidad de recibir esa propuesta, prefirió no dar una respuesta. “Estamos a un año todavía”, señaló, antes de cerrar el tema con un “No comments”.
Bullrich también reivindicó la necesidad de que los dirigentes construyan una representación electoral propia, sin depender exclusivamente de los votos que arrastra la figura presidencial. “No que te bajen los votos del número uno, sino que vos también aportás votos”, planteó.
La definición no constituye un lanzamiento de campaña, pero tampoco clausura la posibilidad de una disputa propia. En un oficialismo que gira alrededor del liderazgo de Milei, la senadora vuelve a reivindicar su capital político mientras conserva un lugar central en la estructura libertaria.
Por ahora, Bullrich no rompe con el Presidente ni cuestiona de manera integral su programa. Pero entre las críticas a la estrategia económica, los reparos sobre la dependencia de Estados Unidos y la ironía dirigida a Santilli, vuelve a dejar una señal: su respaldo al Gobierno no implica acompañar cada decisión en silencio.


