En un nuevo capítulo de la tensión entre el PRO y La Libertad Avanza, el expresidente Mauricio Macri volvió a dejar definiciones filosas sobre el estilo de conducción del mandatario Javier Milei, a quien describió como un líder “emocional” que “se ve como un profeta” y al que, según advirtió, la falta equilibrio en la gestión.
Las declaraciones se dieron durante un foro de expresidentes organizado por la Universidad Austral y el Círculo de Montevideo, donde Macri compartió panel con Julio María Sanguinetti y Felipe González. Aunque el encuentro estaba centrado en liderazgo y democracia, la política argentina volvió a colarse en el centro de la escena y el vínculo entre el PRO y el oficialismo quedó nuevamente bajo la lupa.
“Es un liderazgo emocional. Él se ve como un profeta. Hay que tener un equilibrio”, sostuvo el exmandatario, en una frase que rápidamente generó repercusión en la política local. Si bien reconoció que Milei tiene “un profundo estudio de las ideas”, planteó que existe un déficit en la implementación y apuntó a una “intolerancia a la crítica” dentro del Gobierno.
En ese marco, Macri también respondió a las acusaciones del entorno libertario, en particular del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien había sugerido que una eventual candidatura suya en 2027 podría ser funcional al kirchnerismo. “Pregúntenle a Cristina”, retrucó el líder del PRO en referencia a Cristina Kirchner, reactivando el cruce político.
El expresidente también amplió su mirada sobre la dinámica del poder y defendió la necesidad de equipos que puedan poner límites al líder. En ese sentido, reivindicó haber construido durante su gestión un círculo cercano dispuesto a contradecirlo, y advirtió sobre los riesgos de los liderazgos cerrados. “No alcanza con el coraje o el voluntarismo; hace falta método y capacidad de gestión”, deslizó, en un mensaje que volvió a contrastar con el estilo libertario.
Por último, Macri sumó referencias internacionales para reforzar su análisis. Comparó el vínculo del actual Gobierno con Estados Unidos y el rol de Donald Trump con el que tuvo durante su propia gestión, especialmente en la negociación con el FMI. También dejó una frase cargada de interpretación política: “A este Trump no le importó más nada, decidió ayudar de otra manera”, marcando diferencias entre etapas y dejando, una vez más, un mensaje que oscila entre el elogio táctico y la crítica directa al rumbo de Milei.

