Durante años, la industria del software y los servicios informáticos fue una excepción dentro del mercado laboral argentino. Incluso en los momentos de mayor crisis económica, el sector continuó incorporando trabajadores y consolidándose como uno de los principales motores del empleo privado registrado. Sin embargo, ese escenario comenzó a cambiar y, por primera vez desde 2004, la actividad dejó de crear puestos de trabajo de manera sostenida.
Así lo advirtió el Informe Anual 2025-2026 del Observatorio del Trabajo Informático (OTI), que describió un cambio de ciclo para una de las ramas más dinámicas de la economía del conocimiento. El relevamiento identificó un estancamiento del empleo, pérdida del poder adquisitivo de los salarios y un creciente proceso de precarización laboral impulsado, entre otros factores, por el avance de la inteligencia artificial y la ausencia de regulaciones específicas para la actividad.
Según el estudio, el sector cerró diciembre con poco más de 170.000 trabajadores registrados y perdió cerca de un centenar de puestos durante el último trimestre. Los investigadores señalaron que ya son varios los períodos consecutivos en los que el empleo muestra caídas o permanece sin crecimiento, luego de una desaceleración que se había empezado a percibir durante los meses anteriores.
La situación también impactó sobre los ingresos. De acuerdo con el procesamiento de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el SIPA y ARCA, los salarios informáticos perdieron poder adquisitivo durante 2025 y continuaron ubicándose por debajo de la inflación en los primeros meses de 2026. El informe remarcó además que el sector carece de un convenio colectivo de trabajo y de negociaciones paritarias periódicas, lo que deja a los trabajadores con menor capacidad para defender sus ingresos frente al avance inflacionario.
Impacto de la IA
Otro de los focos del informe estuvo puesto en la irrupción de la inteligencia artificial. Desde el OTI sostuvieron que la expansión de estas herramientas ya comenzó a modificar la demanda de determinados perfiles, especialmente los de ingreso, y advirtieron que su implementación también derivó en despidos, nuevas modalidades de contratación más precarias y problemas vinculados a la seguridad informática por el uso acelerado y, en muchos casos, desregulado de estas tecnologías.
El relevamiento también derriba algunos estereotipos sobre el sector. Lejos de estar integrado mayoritariamente por jóvenes recién ingresados al mercado laboral, la actividad está compuesta principalmente por trabajadores varones, con formación universitaria y una edad promedio cercana a los 40 años. Además, el informe revela que el 10,4% de los empleados informáticos tiene más de un trabajo, más de 35.000 personas se desempeñan como freelancers y el 76% desarrolla sus tareas bajo modalidades de teletrabajo o esquemas híbridos.
Finalmente, el Observatorio cuestionó el impacto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y consideró que los trabajadores informáticos enfrentan una “doble precarización”: por un lado, por el deterioro de las condiciones laborales generales y, por otro, por la falta de un marco regulatorio específico para una actividad atravesada por transformaciones tecnológicas aceleradas. En ese sentido, reclamó avanzar en un convenio colectivo que establezca escalas salariales, categorías y condiciones de trabajo, además de una regulación sobre la incorporación de herramientas de inteligencia artificial y políticas públicas que permitan distribuir las ganancias de productividad sin que ello implique una mayor pérdida de empleo o de derechos laborales.

