La muerte del Indio Solari paraliza al país, y deja un vacío inmenso en el corazón de varias generaciones que crecieron, lloraron y vivieron bajo el amparo de sus poesías musicales. Pero mientras millones de personas procesan el dolor de perder al máximo exponente del rock nacional, la fauna tuitera del universo libertario decidió que era un excelente momento para reactivar el troll center del resentimiento y salir a militar el odio antes de que el cuerpo del mito se enfríe. No falla: no entienden de luto, solo entienden de “batalla cultural” de cotillón.
El libreto repetido
Basta con asomarse un minuto a las redes sociales para ver cómo se les nota el chip del libreto único. Una de las cuentas insignias de la militancia digital, LiberStereo, no tardó en calificarlo como un “ser nefasto” y una “persona envidiosa, mala leche” bajo la ridícula premisa de que “desde una mansion pregonaba socialismo”.

Ese es el único argumento que les cruza el puente neuronal: el eterno berrinche del artista que gana dinero haciendo lo que ama. Como si un tipo que llenó estadios durante 40 años de manera autogestiva e independiente no tuviera derecho a vivir de su laburo en el sistema capitalista que ellos mismos dicen defender. Para ellos, la meritocracia solo aplica si aplaudís los ajustes del gobierno.
La ridiculez escaló rápido cuando el tuitero Caleb (@elprofesorcaleb) intentó correrlo con una foto de Parque Leloir repitiendo el monocorde discurso de “el lujo es vulgaridad, pero vivió y murió como un hipócrita”. Por suerte, los usuarios comunes no tardaron en ponerle los puntos recordándole que “no entienden Monsters, Inc., menos van a entender las canciones del Indio”.

Hipocresía y cinismo
El manual libertario de hoy expuso una grieta interna imperdible entre la ignorancia absoluta y el cinismo de sus influencers. Por un lado, personajes oficiales como Fran Fijap salieron a colgarse de la tendencia de X diciendo que en lo político era nefasto pero que “en la música, Dios mío, era un dios”.
Una pirueta argumental insólita para quedar bien con el algoritmo que sus propios seguidores destruyeron en las respuestas. Al tuit de Fijap le llovieron comentarios desatados llenos de odio recalcitrante: desde usuarios llamándolo “un demonio en la Tierra” que generó “zombies faloperos”, hasta cuentas que acusan al músico de generar “brutos y zurdos asquerosos” que “arruinaron la educación en la Argentina”. El nivel de delirio es total.

Como bien analizó el usuario Camilillo en las redes:
“El indio se murió solo para dejar de ver a los caretas libertarios que hoy comparten su foto con un pésame y una canción antisistema q claramente nunca entendieron, son tan hipócritas e ignorantes…”
El fenómeno es digno de estudio sociológico: les genera una enorme contradicción que un artista masivo, popular y genuinamente independiente sea millonario sin haberle chupado las medias a ninguna corporación ni haber necesitado de la validación estatal.

Mientras el pueblo llora a un prócer de la cultura nacional, ellos se encierran en su trinchera digital a celebrar el luto ajeno con una soberbia que solo tapa su profunda frustración. Pero en definitiva la realidad es una sola: cuando ellos desaparezcan, no los va a llorar nadie; al Indio, el país entero ya lo hizo eterno.



