El juego está abierto y la pelea por la gestión del año electoral ya empezó. En la antesala de lo que promete ser un debate caliente, el ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Pablo López, desembarcó esta mañana en el edificio Anexo de la Cámara de Diputados para presentar los lineamientos del Presupuesto 2027, la Ley Fiscal Impositiva y el estratégico pedido de endeudamiento. La tan mentada “Ley de Leyes” ingresará formalmente en las próximas horas, pero el oficialismo ya comenzó el operativo de seducción en un terreno minado por las internas peronistas y los reclamos opositores.
Antes de verse las caras con el grueso de los legisladores, López mantuvo un encuentro a puertas cerradas con la primera plana institucional de la Legislatura. Estuvo acompañado por la vicegobernadora y presidenta del Senado, Verónica Magario, el vicepresidente de Diputados, Alexis Guerrera, y legisladores clave del oficialismo como Rubén Eslaiman, Mariano Cascallares y Juan Pablo De Jesús, titular de la decisiva comisión de Presupuesto de la Cámara Baja.

LO QUE SE PLANTEÓ EN LA PRESENTACIÓN
El discurso de Pablo López dejó en claro cuál será la bandera política con la que Axel Kicillof encarará la discusión presupuestaria: transformar las cuentas provinciales en un escudo de contención frente al “ajuste brutal” de la Casa Rosada. Al denunciar que la Nación recortó de manera ilegal fondos esenciales para el territorio bonaerense, el kicillofismo busca justificar la prórroga de la emergencia económica y responsabilizar directamente a las políticas de Javier Milei por la caída en los recursos. En el plano de la rosca, el mensaje hacia la tropa propia y aliada es transparente: aprobar el Presupuesto 2027 es indispensable para garantizar el funcionamiento del Estado y sostener el perfil nacional del Gobernador en su último tramo de gestión.
En materia fiscal, la decisión de no aumentar la presión tributaria real ni tocar las alícuotas de Ingresos Brutos busca desarmar el principal argumento de combate de la oposición. Sabiendo que el PRO y La Libertad Avanza venían afilando los dientes con la bandera del “impuestazo”, el Ejecutivo ofreció una señal de tregua política hacia el sector productivo y las PyMEs. Esta jugada busca neutralizar los reclamos de los bloques opositores antes de entrar al recinto y evitar que la discusión impositiva se transforme en un boicot legislativo que empantane el inicio del año electoral.
El verdadero nudo político de la negociación estará en el pedido de autorización de endeudamiento. Para alcanzar la mayoría calificada de dos tercios que exige la Cámara de Diputados y el Senado, el Gobierno puso sobre la mesa la moneda de cambio que mejor entienden los territoriales: la creación de un Fondo de Seguridad atado directamente a la aprobación de la deuda. Con este movimiento, Kicillof le traslada la presión a los intendentes opositoros y propios: si quieren recursos frescos para equipar a sus policías locales y mostrar gestión en sus distritos, deberán dar el visto bueno para que la Provincia pueda refinanciar sus vencimientos y cerrar su arquitectura financiera.
EL PRO EXIGE RESULTADOS Y APUNTA A IOMA
Desde el bloque del PRO las advertencias no tardaron en llegar. El senador Pablo Petrecca, jefe del bloque amarillo, fue el encargado de fijar la postura del espacio amarillo, dejando en claro que no firmarán un cheque en blanco y exigiendo revisar de punta a punta la matriz del gasto bonaerense.
“Un presupuesto no es solamente una planilla de números. Es una herramienta para definir qué Provincia queremos construir, qué prioridades tenemos y cómo administramos los recursos que aportan los bonaerenses”, sentenció Petrecca, poniendo el foco en la necesidad de discutir no solo cuánto gasta la gestión de Kicillof, sino qué resultados concretos obtiene para los vecinos. En esa línea, el legislador apuntó directamente contra la crisis sanitaria: “Entre 2023 y 2025, la inversión en obras y equipamiento de la función Salud cayó un 55% en términos reales”.
El PRO no dudó en meter el dedo en la llaga de uno de los puntos más críticos de la gestión provincial: el IOMA. “El objetivo de un sistema de salud no es mostrar un buen resultado contable, sino garantizar atención oportuna y de calidad”, disparó Petrecca, recordando que mientras el gasto real de la obra social cayó, se multiplicaron los conflictos con prestadores y los reclamos de los afiliados. Además, reclamó un sinceramiento en la distribución de fondos hacia los municipios, pidiendo una revisión profunda del Coeficiente Único de Distribución (CUD) para “reconocer mejor el esfuerzo de los municipios que invierten en atención primaria de la salud” y dotarlos de mayor autonomía real, sin quedar rehenes de la burocracia provincial.
LA LIBERTAD AVANZA YA SE PARA ENFRENTE DEL PRESUPUESTO PRESENTADO
Las críticas libertarias apuntaron a la presión impositiva y a la falta de recortes en el gasto estructural de la Provincia. Al término del encuentro, el senador de La Libertad Avanza, Diego Valenzuela, cuestionó el tono triunfalista del oficialismo en materia tributaria: “Se celebra que no haya aumentos dispuestos, y yo lo que me esperaba es que hubiera una reducción. La provincia tiene impuestos muy altos, muy distorsivos, y la recaudación está muy concentrada en Ingresos Brutos”, disparó el legislador. Valenzuela remarcó que los sectores productivos y las PyMEs están pidiendo a gritos un alivio fiscal que no aparece en el cálculo de Kicillof, y cuestionó la falta de precisiones sobre dos puntos clave: “Si se están bajando los déficits de las empresas públicas y qué se está haciendo con el gasto de personal, porque en los últimos presupuestos aumentó la planta”.
Además de objetar la “bajada de línea política” de culpar a Javier Milei de los problemas económicos, el senador confirmó que el ministro López presentó los rasgos generales del Presupuesto, la Impositiva y el pedido de deuda, pero sin entregar el articulado fino ni confirmar la fecha exacta de ingreso formal a la Legislatura. “Hay un pedido de endeudamiento de 1.000 millones y una propuesta de un fondo de fortalecimiento de seguridad para los municipios. Por supuesto, lo vamos a analizar en profundidad con el bloque para ver qué hacemos”, anticipó Valenzuela, dejando la puerta abierta a una dura negociación en las comisiones.
El senador libertario Matías de Urraza salió con los tapones de punta a cuestionar el relato económico de Calle 6. “Su último presupuesto otra vez se escuda en una provincia ‘en emergencia’. Ocho años de gestión, ocho años de poderes extraordinarios. No es emergencia, es su forma de gobernar”, disparó el legislador a través de sus redes sociales, sentenciando que en Buenos Aires “Kicillof es la emergencia”.
El bloque que responde a Javier Milei también puso la lupa sobre el pedido de nueva deuda que el ministro López trajo bajo el brazo, exigiendo “ver la ejecución real del segundo semestre y el destino de cada peso”, ya que aseguran que el Ejecutivo aún no utilizó todo lo aprobado para el 2026. En sintonía con el discurso nacional, De Urraza acusó a la gestión provincial de ser “gastadores seriales” que gobiernan con déficit mientras pregonan la sostenibilidad fiscal. “Festejan que aumenta la deuda en pesos. Eso es posible porque el Gobierno nacional ordenó la macro y la deuda”, chicaneó el senador, dejando en claro el trasfondo netamente electoral del debate que se viene en el recinto: “En 2027 tenemos la oportunidad de extirpar el kirchnerismo de raíz. Eso es lo que nos jugamos”.


