La polémica que encendió las redes sociales y los portales de noticias durante los últimos días dio un giro inesperado de 180 grados. Tras una catarata de especulaciones sobre la presunta “crisis del deseo”, la quiebra inminente de la empresa Kopelco y el supuesto desplome histórico en las ventas de preservativos Tulipán, la verdad salió finalmente a la luz.
En un mano a mano exclusivo en el programa Palabras más, palabras menos de LA CIELO 103.5, conducido por Albino Aguirre y Nuria González Rouco, el CEO y dueño de esa marca, Felipe Kopelowic, le puso fin al misterio: todo se trató de una provocadora y calculada campaña de marketing para lanzar un nuevo producto atípico en su catálogo: un perfume.
“Hicimos algunos estudios y nos dimos cuenta de que se habla mucho, pero a la hora de la verdad no pasa nada; la gente no coge”, explicó el empresario al relatar la trastienda de la placa viral con el eslogan “Ya no sabemos qué hacer para que cojan”.
Sobre la intriga generada, Kopelowic confesó sin vueltas: “La idea era hacer una previa provocadora. En la previa no se entendía bien qué estaba pasando y la gente especulaba con cualquier cosa hasta que vieron que la propuesta de Tulipán es un perfume”.
Genialidad publicitaria y una mentira sobre las ventas
Desde la perspectiva del impacto comercial, la estrategia roza la genialidad. Al escenificar una supuesta situación límite de la compañía, la firma logró instalarse de forma gratuita en la agenda de los principales medios nacionales, analistas políticos y programas de economía.
Sin embargo, detrás de la cortina de humo mediática, la realidad operativa de la fábrica dista mucho del colapso del que se hablaba.
Lejos de sufrir una caída estrepitosa por la recesión del gobierno de Javier Milei, Kopelowic aclaró que a la empresa le va muy bien. Al ser una “marca de segundo precio” frente a competidores de primera línea más costosos como Prime, el contexto de restricciones económicas provocó un típico fenómeno de migración de consumo hacia marcas nacionales más accesibles.
“Esta es una categoría donde, por ser una marca de segundo precio, estamos creciendo en la torta del mercado. A nosotros nos está yendo bien”, aseveró el ejecutivo, confirmando que el aparente estado crítico no era más que un caballo de Troya publicitario para ganar minutos gratis de aire.
Entre el perfume del amor y el fantasma de la sífilis
Aunque la astucia publicitaria merece un elogio por su audacia, la jugada camina por un delgado límite ético al manipular un tema sensible como la recesión y la salud sexual para posicionar una fragancia.
Para justificar el lanzamiento, Kopelowic argumentó que los jóvenes de la Generación Z sufren de “presión por rendir”, baja autoestima y un aislamiento digital que contrasta con el ímpetu de las generaciones de entre 45 y 55 años. “No hace falta más perfumes en el mundo, salvo que sea para tratar de resolver una problemática: que los jóvenes se acerquen más, se huelan y se instale el tema para conversar”, defendió el empresario.
Más allá del perfume, la entrevista en LA CIELO derivó en una revelación clave para la salud pública. El CEO de Tulipán confirmó que el gobierno nacional dio marcha atrás con el freno a las políticas de prevención y reanudó las licitaciones para la distribución gratuita de preservativos en hospitales y salitas. “Se dieron cuenta de que la gente que no tiene acceso no se cuida, y es un pésimo negocio tratar a la gente que se enferma”, afirmó Kopelowic, tras remarcarle desde el estudio el alarmante aumento del 71% en los casos de sífilis registrado en los últimos años.
Ante ese escenario, lanzó una definición categórica: “El preservativo es la vacuna contra el sida; es el único método anticonceptivo limpio, fácil y económico”.
El archivo de Tolosa Paz y la receta de la felicidad
El destape de esta trama comercial indirectamente puso sobre la mesa la lectura política que Infocielo planteó días atrás al rescatar del archivo la icónica frase de la hoy diputada nacional Victoria Tolosa Paz.
Durante la pandemia, la dirigenta había acuñado una máxima peronista inolvidable: “Con el peronismo se garcha, se distribuye y se vive”, rematando en aquel video que “no hay felicidad de un pueblo sin garchar”.
El cruce entre la estrategia mercantil de Tulipán y las declaraciones de Tolosa Paz deja en blanco sobre negro el verdadero nudo de la cuestión. Más allá de los perfumes de diseño y los virales de laboratorio, el goce y el deseo no se fabrican con eslóganes ni florecen en un clima de asfixia económica.
Para que los sectores jóvenes alineados al discurso libertario dejen de jactarse del celibato o la apatía, no hace falta solamente una fragancia que acerque cuerpos; hace falta un modelo de país donde llegar a fin de mes no sea una odisea y el placer vuelva a ser parte de la dignidad cotidiana.


