La inflación mayorista volvió a acelerarse en agosto y alcanzó el 2,1% mensual, según el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) difundido por el INDEC. El dato representa un salto respecto del 0,8% registrado en julio, cuando el presidente Javier Milei había destacado públicamente el resultado como una señal de la desaceleración de los precios.
La suba de agosto estuvo explicada por un incremento del 2,1% en los productos nacionales y del 2,9% en los importados, estos últimos con una variación considerablemente superior. En julio, en cambio, el índice había mostrado una dinámica mucho más moderada.
Los importados, por encima de los nacionales
El comportamiento de los bienes importados fue uno de los datos destacados del informe. Mientras los productos nacionales aumentaron 2,1%, los importados lo hicieron 2,9%, aportando presión adicional al nivel general del índice.
Dentro de los productos nacionales, los sectores con mayor incidencia positiva fueron petróleo crudo y gas, con 0,71 puntos porcentuales; productos agropecuarios, con 0,25 puntos; alimentos y bebidas, con 0,17 puntos; productos refinados del petróleo, con 0,14 puntos; y vehículos automotores, carrocerías y repuestos, con 0,10 puntos.
El dato también aparece en otros indicadores mayoristas. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) aumentó 2,3% en agosto, producto de una suba del 2,2% en los productos nacionales y del 3% en los importados.
El salto de los productos primarios
El Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también registró un incremento del 2,3% mensual. Allí la diferencia entre componentes fue todavía más marcada: los productos primarios aumentaron 4,6%, mientras que los productos manufacturados y la energía eléctrica tuvieron una variación del 1,3%.
El movimiento de los precios mayoristas, de todos modos, no permite trasladar automáticamente el resultado al índice de precios al consumidor. El IPIM mide la evolución de bienes e insumos en la etapa mayorista, mientras que el IPC contempla una canasta de consumo que incluye bienes y servicios, entre ellos servicios públicos que no forman parte del indicador mayorista.
Del “cero” de julio al 2,1% de agosto
La diferencia entre ambos meses deja una comparación difícil de pasar por alto. Julio había terminado con una inflación mayorista de apenas 0,8%, mientras que agosto cerró en 2,1%, es decir, 1,3 puntos porcentuales más y alrededor de 2,6 veces el registro anterior.
Milei había utilizado aquel dato de julio para destacar la evolución de los precios mayoristas. “Inflación mayorista = 0,8%. Ciao!”, había celebrado el Presidente en redes sociales.
Ahora, el nuevo registro vuelve a poner el foco sobre la dinámica de los precios en las etapas previas al consumidor, particularmente por el comportamiento de los productos importados y los primarios. La evolución del IPIM es seguida habitualmente como una referencia sobre posibles presiones futuras sobre otros precios, aunque especialistas advierten que no existe una relación directa ni automática entre el mayorista y el IPC.


