Los números fríos de la estadística parlamentaria exponen una realidad insólita en la Legislatura: el Senado cierra el mes 10 del año con apenas cuatro sesiones ordinarias. El dato sería anecdótico si no fuera por un detalle político determinante: Fuerza Patria cuenta con un bloque de 24 senadores, el número mágico que le garantiza quórum propio y le permite abrir el recinto sin necesidad de rosquear acuerdos previos con la oposición. Sin embargo, la maquinaria está apagada.
El letargo de la Cámara Alta no solo se refleja en las persianas bajas del recinto, sino que queda al desnudo en la raquítica actividad de sus comisiones. Según consta en la agenda oficial, toda la actividad de trabajo prevista para la última semana de octubre quedó comprimida en apenas cuatro reuniones despachadas en un solo día. El cronograma marca que el único movimiento legislativo se agendó para el día martes, amontonando en una ventana de apenas cuatro horas y media los encuentros de Salud Pública, Igualdad Real de Trato y Discapacidad, Defensa de los Consumidores y Derechos Humanos. El resto de la grilla semanal —lunes, miércoles, jueves y viernes— quedó completamente en blanco, confirmando que el ritmo de trabajo en los despachos está muy lejos del fragor que exigen los asuntos pendientes de los bonaerenses.
En los pasillos de la Cámara Alta, propios y extraños apuntan sus dardos hacia el despacho de la presidencia. El desmanejo institucional que le achacan a la vicegobernadora Verónica Magario se volvió el comentario obligado de la política provincial. El reclamo subterráneo de la dirigencia es letal: acusan a la conducción del Senado de poner más énfasis, tiempo y recursos en montar un canal de streaming institucional —armado y cobrado por referentes y lógicas traídas directamente de La Matanza— que en ordenar la tropa y sesionar para darle respuesta a las urgencias de la gestión de Axel Kicillof.
Mientras el show continuaba en las pantallas del Senado, en las gateras del palacio legislativo se acumularon expedientes críticos que amenazan con desatar crisis sistémicas en distintos frentes de la Provincia, algo que Kicillof debe esquivar si sus aspiraciones presidenciales toman color real.
SALUD: EL REVÉS DE KREPLAK Y LA FALTA DE DICTÁMENES
El letargo legislativo dejó expuesto al propio gabinete provincial. El caso más emblemático es el de la Empresa Bonaerense de Medicamentos y el Sistema de Salud Integrado. El ministro de Salud, Nicolás Kreplak, peregrinó hasta el edificio anexo del Senado en dos oportunidades para explicar, fundamentar y pedir celeridad en la creación de estas herramientas sanitarias y la integración del sistema de salud provincial.

¿El resultado? El funcionario de confianza de Kicillof se fue con las manos vacías en ambas visitas. El oficialismo, pese a su peso específico, fue incapaz de articular políticamente los consensos básicos siquiera para sacar un dictamen de comisión en la que eran mayoría y los propios (Berni e Ishii) votaron en contra, dejando naufragar una de las leyes insignia de la cartera sanitaria.
LA FURIA DE LOS INTENDENTES Y LA BICAMERAL FANTASMA
El descontento con los tiempos del Senado no se limita a La Plata, sino que ya derramó sobre el conurbano y el interior profundo. Los jefes comunales están en llamas por la demora en la liberación del Fondo de Emergencia Municipal. Como ya informó INFOCIELO, la Cámara de Diputados dio media sanción al cambio normativo para otorgar el 100% de libre disponibilidad de las cuotas y, en tiempo récord, nombró a sus representantes para la Comisión Bicameral de Seguimiento.
El Senado, en cambio, decidió tomarse su tiempo. La Cámara que comanda Magario sigue sin designar a los legisladores que deben integrar esa mesa de control, manteniendo atados de pies y manos a decenas de intendentes que necesitan la firma de esa Bicameral fantasma para destrabar el alivio financiero y poder pagar sueldos o proveedores.
Los jefes comunales, con las cuentas en rojo, esperan que Magario convoque a sesionar y el cambio en las partidas sea Ley. Por la agenda de la Cámara Alta, deberán seguir esperando.
LA JUSTICIA EN SALA DE ESPERA
El último eslabón de esta cadena de parálisis institucional impacta de lleno en el Poder Judicial. El Senado tiene la llave constitucional para avanzar con los nombramientos de jueces, fiscales y defensores que hoy mantienen colapsados los tribunales bonaerenses por la enorme cantidad de despachos vacíos.

A la crisis estructural de los juzgados inferiores se le suma el capítulo más espeso de la rosca institucional: la cobertura de las vacantes en la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Mientras los máximos exponentes del Poder Judicial claman por autonomía presupuestaria y acuerdos políticos urgentes para no paralizar el servicio de justicia, la Cámara Alta mantiene el candado puesto en la puerta del recinto.
Con cuatro sesiones ordinarias en el haber, un quórum propio desaprovechado y una agenda de emergencias acumulando polvo, la paciencia política con los tiempos del Senado parece estar llegando a su límite.


