La situación del mercado laboral en la Argentina atraviesa un proceso de deterioro profundo que impacta directamente en el tejido social bonaerense. En diálogo con el programa Palabras más, palabras menos de LA CIELO, la diputada nacional de Unión por la Patria y exministra de Trabajo, Kelly Olmos, analizó con crudeza los indicadores actuales, señalando que la política económica de Javier Milei ha provocado un salto alarmante en la precariedad.
Para la legisladora, el dato más preocupante es el quiebre de los niveles históricos de informalidad que distorsionan los datos oficiales pero empiezan a trazar un panorama en extremo preocupante. Según detalló, mientras que en gestiones anteriores el piso de trabajo no registrado rondaba el 32%, la cifra se disparó en la actualidad. “Hoy esos niveles están en 44,8%, es decir que ha crecido muchísimo”, sentenció Kelly Olmos, subrayando que la formalidad es la única garantía de movilidad social ascendente que hoy se encuentra bajo ataque.
El “modelo Perú” de Caputo y la pérdida de derechos
La diputada advirtió que la denominada “modernización laboral” es, en realidad, un eufemismo para ocultar un retroceso en las condiciones de vida de los trabajadores. Según su análisis, el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo busca espejar la realidad local con la de países donde la organización gremial ha sido desmantelada. “El gobierno ha explicitado que su modelo es Perú; en Perú la informalidad excede el 70% y los gremios están totalmente demolidos”, disparó la entrevistada en LA CIELO.
Bajo esta mirada, la reforma impulsada por el oficialismo no genera empleo genuino, sino que agudiza la subocupación. Olmos denunció que la recesión provocó la destrucción de más de 320.000 puestos de trabajo con derechos, forzando a los ciudadanos a buscar refugio en tareas de “mega subsistencia” e informalidad total, un fenómeno que se percibe con fuerza en centros urbanos como el Gran La Plata.
Una “devastación” que debilita el sistema político
Finalmente, la referente de Unión por la Patria calificó el paquete de leyes laborales del Gobierno como una herramienta de fragmentación social. Sostuvo que el objetivo de máxima es fortalecer al “círculo rojo” y al Banco Central mientras se debilita la capacidad de negociación de los trabajadores.
“Lo que ellos llamaron modernización laboral eufemísticamente es una devastación de las condiciones laborales”, concluyó, alertando que un sistema político sin gremios fuertes se vuelve frágil y permeable a los intereses concentrados.

