La señal de noticias TN se convirtió en el laboratorio de una maniobra periodística singular, aunque habitual. Jonatan Viale, defensor “incólumne’ y aguerrido del oficialismo, presentó imágenes “exclusivas” de las remodelaciones en la casa de Manuel Adorni en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz, específicamente en su “piscina”.
Sin embargo, la exposición mediática llegó con “el pie en el freno”, intentando suavizar el impacto del gasto excesivo del funcionario.
Al mostrar la pileta de mármol travertino y la controvertida fuente, Viale optó por minimizar la fastuosidad: “es una cascadita… un chorrito de agua como en un spa”.
Lujos bajo la lupa
La controversia central reside más que en la estética. Lo central está en la dificultad para justificar los fondos.
Según trascendió hoy de fuentes de Comodoro Py, el contratista que refaccionó la propiedad, Matías Tabar, declaró ante el fiscal Gerardo Pollicita que las obras alcanzaron un valor de 245.000 dólares.
Aunque Adorni percibía un “magro” sueldo como ministro (cercano a los 3 millones de pesos), en el programa de Viale se plantearon serias dudas sobre si sus ingresos y los de su esposa alcanzan para costear tales reformas.
Frente a esto, el hijo de Mauro instaló la posibilidad de una “herencia” cobrada en fechas cercanas a la que asumió en el gobierno como vocero, una coincidencia que los propios comunicadores de la señal (en este caso entre otros, Franco Mercuriali) calificaron de manera sarcástica como “maravillosa” bajo un tono de incredulidad.
Al final, admitieron que el funcionario “convirtió una casa humilde en una casa fastuosa” de 400 metros cuadrados cubiertos, pero…
Internas en las sombras
Esta crítica limitada de Viale no responde a una repentina “independencia” como periodista, sino a su rol como operador en la interna oficial.
Se sabe que el Viale juega a favor de Santiago Caputo, el “monje negro” que maneja la SIDE y los famosos fondos reservados. Caputo busca desplazar a Adorni, quien cuenta con el respaldo de Karina Milei.
Así, Viale utiliza el tema de la “cascadita” para golpear al Jefe de Gabinete sin cuestionar la estructura del gobierno, dejando siempre la puerta abierta a que los datos puedan ser “mentira” o estar justificados por ingresos familiares. Una de cal, una de arena.
El eterno retorno a Cristina
Para cerrar el programa y diluir el impacto de las denuncias contra Adorni, Viale recurrió a su estrategia habitual: el ataque al kirchnerismo. Pero como no puede decir que CFK es cómplice o culpable del caso Adorni, apeló a otras extrañas “armas semánticas”.
Su editorial principal no se centró en los gastos del investigado Adorni, sino en una frase de Máximo Kirchner sobre su madre.
Un Jonatan queriendo parecerse a Dolina, o a las recordadas intervenciones de Mariano Grondona, invocó la mitología griega, y comparó a la expresidenta con “Penélope tejiendo, esperando el regreso de Odiseo”.
Con este desvío de atención, Viale logra desorientar al espectador, alimentar a “las fieras antikirchneristas”, reafirmando que su misión es sostener el modelo actual operando siempre contra el peronismo.
Al comparar las propiedades, el límite es recurrente, nunca nada es tan grave como en el gobierno de “ella”: “no es el hotel de Cristina” ni la mansión de Lázaro Báez, dirá, sentenciando así la benevolencia de su mirada hacia el oficialismo, y sin temor a tener que sacrificar a un peón, para proteger al rey, la reina y el alfil.

