El mercado de los autos usados en la Argentina atraviesa un escenario paradójico que desconcierta tanto a compradores como a vendedores. De acuerdo con los últimos datos de la Cámara del Comercio Automotor (CCA) correspondientes a agosto de 2026, las ventas registraron una caída del 7,33% interanual. Sin embargo, a pesar del enfriamiento de la demanda y del stock acumulado en las concesionarias, los precios de los vehículos no bajan.
Este comportamiento, que contradice las leyes más básicas de la oferta y la demanda, responde a una combinación de factores financieros y de comportamiento del consumidor que el secretario de la CCA, Alejandro Lamas, define bajo un manto de duda: “Con estas cifras, la pregunta es, ¿Estamos en un mercado genuino?”.
A continuación, analizamos las tres claves que explican por qué comprar un usado sigue siendo un desafío económico inaccesible para la mayoría, y por qué los precios se mantienen rígidos.
La “guerra de las tasaciones” entre particulares
El principal obstáculo para que los precios del mercado desciendan radica en la conducta de los propios dueños de los vehículos a la hora de realizar una permuta o entregar su auto como parte de pago.
Según el relevamiento de la CCA, se produce un doble estándar en la negociación: “El potencial comprador pelea el precio de la unidad que quiere comprar, pero cuando se le tasa el vehículo que dejaría como parte de pago, no se acomoda a la realidad de su valor”.
Este tira y afloja genera un cuello de botella. Mientras que el comprador exige rebajas agresivas por el auto que busca adquirir —sabiendo que la crisis golpea los bolsillos—, se resiste a aceptar que su propio auto también se ha depreciado. Esta rigidez de los particulares para convalidar la baja de sus activos mantiene las cotizaciones de referencia en un piso artificialmente alto, trabando la renovación de las unidades.
Tasas de interés “desconectadas de la realidad”
El segundo factor clave es la falta de herramientas de financiación viables para cubrir la brecha de valor entre el auto usado que se entrega y el que se quiere comprar. En un mercado saludable, el crédito bancario dinamiza estas operaciones, pero hoy ese canal está completamente obstruido.
Lamas advierte que “las diferentes instituciones bancarias no ofrecen tasas competitivas que seduzcan al futuro cliente, por el contrario son tasas que no tienen relación con la actualidad”. Al no contar con préstamos blandos o cuotas con intereses razonables, los compradores se ven obligados a aportar diferencias de dinero en efectivo muy altas. Como la clase media no dispone de ese capital, el resultado es directo: “lamentablemente la gente detiene la compra”.
Precios ya “acomodados” y resistencia de stock en las agencias
Desde el sector comercial formal aseguran que las concesionarias ya realizaron el esfuerzo de ajuste en los meses previos y hoy no tienen margen para seguir reduciendo sus márgenes de ganancia. “En estos últimos meses los precios se han acomodado y la gente lo sabe”, argumenta el secretario de la entidad.
Aunque “las agencias tienen un stock importante de productos”, el mercado se ha vuelto “duro, difícil”. Los agencieros prefieren retener las unidades antes que vender a pérdida, apostando a que la inflación o un eventual repunte de la demanda vuelva a convalidar los valores actuales de lista. Mientras tanto, el comprador “camina mucho antes de realizar una operación”, estirando los plazos de decisión al extremo.
El mapa del usado: ¿Qué se vende y dónde golpea más el parate?
La resistencia de los precios se da en un contexto de caída generalizada. En agosto se comercializaron 155.246 vehículos usados en todo el país, lo que representa una baja del 1% respecto a julio de este año. En el acumulado de los primeros ocho meses de 2026, la cifra trepa a 1.203.684 unidades, una baja del 4,87% en comparación con el mismo período de 2025.
El “refugio” en los modelos de batalla
Ante la imposibilidad de acceder a vehículos de mayor gama, la demanda se refugia en los clásicos de siempre, de repuestos económicos y fácil reventa. El ranking de agosto volvió a estar liderado por:
- Volkswagen Gol y Trend (8.647 unidades)
- Toyota Hilux (5.758 unidades)
- Chevrolet Corsa y Classic (4.418 unidades)
La Provincia, en sintonía con el declive
La provincia de Buenos Aires refleja fielmente esta parálisis. En la comparación mensual con julio, la venta de usados en territorio bonaerense cayó un 2,31%. El dato acumulado de enero-agosto es todavía más preocupante: registra una caída del 5,54% frente al año pasado, posicionándose por encima de la media de caída nacional.
A nivel federal, la única provincia que logra sostener un crecimiento real en lo que va del año es Santiago del Estero, con un alza del 6,70%, mientras que el derrumbe más drástico lo encabeza Santa Cruz, con una caída acumulada del 21,44%.
Para los próximos meses, desde la CCA no prevén que la situación de los precios ni de la financiación vaya a cambiar significativamente. La expectativa del sector es, al menos, lograr mantener los niveles de venta actuales para “llegar a finales de año con un porcentaje de ventas parecido a 2025”, asumiendo que el mercado del usado seguirá operando bajo este complejo laberinto de precios rígidos e ingresos deprimidos.


