El presidente Javier Milei canceló el viaje previsto para este lunes a Estados Unidos, donde tenía previsto asistir a la Gala de la Hispanidad que se realizará en la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida. La decisión fue confirmada este domingo desde Presidencia, donde explicaron los cambios en la agenda oficial del mandatario.
Según indicaron fuentes gubernamentales, la suspensión del viaje responde a que Milei fue convocado para participar de la reunión inaugural del Board of Peace (Consejo de Paz) impulsado por Trump, que se realizará el próximo 19 de febrero en Washington DC y contará con la presencia de jefes de Estado y líderes internacionales.
Por la cercanía entre ambos compromisos, el Presidente no asistirá de manera presencial al evento en Florida, aunque desde el Gobierno aclararon que realizará una intervención virtual durante la Gala de la Hispanidad.
En su reemplazo, para las actividades previstas en Mar-a-Lago, viajará el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Qué es el Consejo de Paz de Donald Trump al que fue convocado Milei
El Consejo de Paz, impulsado por el presidente de Estados Unidos, tendrá su primer encuentro formal el jueves 19 de febrero en la ciudad de Washington. La reunión marcará el debut oficial de un organismo que la Casa Blanca presenta como una nueva herramienta para la resolución de conflictos internacionales.
El encuentro se realizará con sede prevista en el Instituto Estadounidense de la Paz y fue adelantado inicialmente por el medio Axios. Hasta el momento, el Gobierno estadounidense confirmó la fecha pero evitó brindar mayores precisiones sobre el funcionamiento y el alcance del organismo.
Uno de los primeros líderes en confirmar su presencia fue el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, uno de los aliados europeos más cercanos de Trump, quien anunció públicamente que viajará a Washington para participar del encuentro.
Apoyos, costos y cuestionamientos internacionales
La adhesión internacional al Consejo de Paz avanza con cautela. Mientras algunos aliados de Estados Unidos en Medio Oriente aceptaron sumarse a la iniciativa, varios socios tradicionales de Occidente optaron por mantenerse al margen, en parte por el alto costo de la membresía permanente, fijado en u$s 1.000 millones.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la ausencia de representación palestina dentro del organismo. En paralelo, el gobierno de Israel evitó pronunciarse públicamente: un portavoz del primer ministro Benjamin Netanyahu no respondió a los pedidos de comentario sobre la cumbre prevista.
De Gaza al tablero global
El Consejo de Paz fue lanzado a fines de enero con un objetivo inicial limitado: supervisar la gobernanza temporal de la Franja de Gaza, tras el alto el fuego alcanzado entre Israel y el grupo palestino Hamás.
Con el correr de los días, Trump amplió el alcance del organismo y lo presentó como una plataforma para intervenir en conflictos internacionales más amplios. En ese marco, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada a mediados de noviembre, autorizó a la junta y a los países colaboradores a establecer una fuerza internacional de estabilización en Gaza, en un contexto de tregua frágil que se mantiene desde octubre.
Desde el inicio del alto el fuego, se registraron reiteradas violaciones de la tregua, con más de 550 palestinos y cuatro soldados israelíes muertos, según datos de organismos internacionales.
La iniciativa, sin embargo, no está exenta de polémica. Especialistas y organizaciones de derechos humanos advirtieron que el rol central de Trump en un organismo con capacidad de intervención en territorios extranjeros podría debilitar el sistema multilateral y reproducir lógicas de control externo.

