Las internas libertarias no tienen paz en ningún distrito, y Quilmes no tenía por qué ser la excepción. En las últimas horas se conoció que Estefanía Albasetti, exaliada de las Fuerzas del Cielo y ahora neo parejista, desplazó de la conducción del bloque a Leandro Goria, referente puro del armador bonaerense Sebastián Pareja. Veamos por qué.
La sesión por los 50 años del golpe de Estado en el Concejo Deliberante de Quilmes dejó heridos. Fue una jornada caliente, con lo mismo de siempre, o al menos de los últimos dos años: libertarios gritando “memoria completa” y el resto de los bloques haciendo una recordación de los desaparecidos y de la violencia ejercida desde el Estado contra militantes, estudiantes, bebés, madres, padres e hijos.
En ese marco, el discurso del concejal Leandro Goria despertó la ira de Albasetti. Goria habló de “respeto a las Madres” que se encontraban en el recinto, pero la libertaria no lo soportó y le pidió la cabeza al propio Sebastián Pareja, quien en su momento la ungió como referente de La Libertad Avanza en el distrito y que ahora tomó las riendas del bloque.

EL PASADO LOS CONDENA, PERO EL FUTURO LOS UNE
Si bien Goria es de extracción peronista, como casi el 80% del universo libertario, y tiene su recorrido en Quilmes, Albasetti también carga con un pasado que no suele salir tanto a la luz, pero que existe. Dicen quienes conocen los recovecos de la política quilmeña que la exmaestra jardinera tuvo su paso por el Congreso nacional como asesora de Alfredo Olmedo, cuando las horas cátedra se le interponían con su labor en el Parlamento.
Luego de eso, la quilmeña pasó por las Fuerzas del Cielo, dado su vínculo con Nahuel Sotelo, con quien la unía una cercanía extrema. “Es el padrino del hijo”, se aventuraron a afirmar al menos dos fuentes consultadas. Esas mismas fuentes aseguran que Albasetti rompió con Sotelo porque “se cortó solo en la candidatura a diputado, y como ella tiene que renovar la concejalía, no vio con buenos ojos la movida”, sostienen.
Ante ese escenario, levantó el teléfono, llamó a Pareja y buscó refugio. El armador, que de encender la ambulancia conoce y mucho, la sumó a sus huestes y la bendijo en Quilmes.
Goria, por su parte, conocedor de la militancia quilmeña y con paso por la gestión en los comienzos del kirchnerismo, no puso reparos. Dicen cerca del concejal que “hizo saludo uno cuando Pareja le avisó que tenían que acallar ruidos” y aceptó la conducción, en los papeles, de Albasetti. Solo en los papeles.
Quienes conocen al edil saben que cumplió un rol como encargado del Observatorio de Víctimas de Delitos del Congreso Nacional y fue parte del equipo de Pareja en el ámbito legislativo. “No iba a hablar de las Madres, no tenía por qué en ese momento”, sostiene una persona que habla con Goria y con Albasetti.
Afirman algunas fuentes libertarias provinciales que Pareja tuvo que sacar a relucir su muñeca conductora. “La realidad es que a Albasetti no la bancan, es prepotente y hasta cruel cuando da órdenes, pero Sebastián acomodó los melones cuando se venía la ruptura del bloque; varios y varias se querían ir”, aseguran en el partido libertario.
Todas las fuentes consultadas, incluso las cercanas a Albasetti, quieren dar por cerrado el tema con la renuncia de Goria ya presentada y enfocarse en lo que realmente le importa al partido violeta: ganar Quilmes en 2027.

