Héctor Villagra, vicepresidente del PJ de Avellaneda y líder de la CGT Regional Avellaneda–Lanús, se despachó con declaraciones que sacudieron la interna peronista, aunque dejaron flotando la sensación de que la magnitud de sus palabras quizá no alcanza a empañar del todo la sombra que todavía proyecta Cristina Fernández de Kirchner sobre el espacio.
“No vamos a acatar un carajo”
“Nosotros, y de esto me hago cargo desde el movimiento obrero como secretario general del movimiento obrero local, no vamos a acatar un carajo lo que diga Cristina, nosotros tenemos que hacer algo para ganar”, lanzó Villagra, con el ímpetu de quien pretende instalarse como actor decisivo en el tablero político bonaerense.
El dirigente habló en el marco de un acto por el 51° aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón, y eligió apuntar contra la ex presidenta, hoy condenada y en prisión domiciliaria, como si sus palabras pudieran redefinir los equilibrios internos de un peronismo que sigue mirando a Cristina, incluso en silencio.
Apoyo a Axel Kicillof
“Nosotros debemos apoyar al gobernador Axel Kicillof, al intendente Jorge Ferraresi, que son dirigentes que ponen las bolas donde hay que ponerlas”, insistió Villagra, ratificando su alineamiento con Kicillof y con Ferraresi, uno de los intendentes más cercanos al mandatario provincial.
Su cercanía con ambos es evidente, aunque sus exclamaciones contra la conducción kirchnerista parecieron más bien una señal de la incesante búsqueda de protagonismo en un momento donde muchos hablan, pero pocos logran encarnar el liderazgo.
Un liderazgo todavía lejano
Entrevistado por el medio “El Termómetro”, Villagra describió el presente peronista como un hervidero: “Hay mucho despelote dentro del peronismo, hay bastantes indecisiones y no hay quien lidere en este momento y eso se tiene que subsanar rápidamente. Si eso pasa podemos hacer una buena elección”. En la misma línea, consideró que “con las condiciones en la que está el país, donde a la clase humilde y media se la ataca por todos lados, se pueden ganar las elecciones”.
Pero el punto más filoso de sus críticas llegó cuando expresó: “Para mi modo de ver, creo que hay una instancia que se agotó, hay que permitirle a una dirigencia nueva y joven que se haga cargo de esta instancia de juntar al peronismo y armar la mejor lista posible, ganar y poner un mojón para el 2027”.
Sin embargo, el propio Villagra, que se posiciona como parte de ese recambio, pareciera cargar aún con un techo de instalación pública que contrasta con la centralidad que Cristina Fernández de Kirchner sigue detentando —aunque sea a través del silencio o desde su situación judicial— dentro del peronismo bonaerense.
“La Cámpora, Cristina es La Cámpora”, disparó el sindicalista, rechazando la conducción kirchnerista. Pero, más allá del tono desafiante, sus definiciones revelan más el desconcierto de un movimiento en crisis que la existencia de un nuevo liderazgo consolidado.
Los dichos de Villagra vuelven a mostrar que, aun cuando la figura de Cristina esté judicialmente jaqueada, su influencia sigue siendo el punto de referencia —y de disputa— dentro de un peronismo que, por ahora, parece seguir orbitando a su alrededor a pesar de rimbombantes diatribas.

