La Cámara de Diputados abrió este miércoles el debate para avanzar con la reforma de la Ley de Glaciares, en una sesión que el oficialismo logró habilitar con el respaldo de sus aliados parlamentarios y que se desarrolla en medio de un clima de fuerte tensión política y social, tanto dentro como fuera del Congreso.
El quórum se alcanzó pasadas las 15 con la presencia de 129 legisladores aportados por La Libertad Avanza junto a bloques como la UCR, el PRO, Innovación Federal, Por Santa Cruz y otros espacios provinciales. Con ese número, el oficialismo no solo garantizó el inicio del tratamiento, sino que además se encamina a conseguir una mayoría amplia para aprobar la iniciativa, con proyecciones que rondan los 140 votos afirmativos.
Antes de entrar de lleno en la discusión de fondo, la jornada estuvo atravesada por cruces políticos. Desde el Frente de Izquierda, Romina del Plá impulsó un apartamiento del reglamento para cuestionar el incremento patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En la misma línea, Unión por la Patria, a través de Paula Penacca, intentó habilitar su citación al recinto, pero la moción no prosperó al no alcanzar los dos tercios necesarios, pese a haber obtenido mayoría simple.
Ya en el tratamiento del proyecto, el diputado sanjuanino José Peluc, miembro informante por el oficialismo, defendió la reforma al asegurar que “decir que no va a haber más glaciares es no haber leído el proyecto”, y remarcó la importancia del desarrollo productivo en las provincias cordilleranas. En la misma línea, Nicolás Mayoraz sostuvo que la iniciativa no implica una liberalización sin controles, sino que busca compatibilizar producción y cuidado ambiental.
Desde la oposición, en cambio, las críticas fueron contundentes. Sabrina Selva calificó el debate como “deshonesto” y denunció la influencia de empresas mineras, mientras que Germán Martínez cuestionó la debilidad de los fundamentos del dictamen y pidió evitar “falsas antinomias” entre desarrollo y protección ambiental, al tiempo que reivindicó la necesidad de una política de Estado frente al cambio climático.
La iniciativa en discusión propone modificar la Ley 26.639, vigente desde 2010, introduciendo cambios clave en la definición de las zonas protegidas. En particular, distingue entre áreas periglaciares con funciones hídricas estratégicas y aquellas que no las cumplen, lo que habilitaría actividades económicas, incluida la minería, en sectores que queden fuera de esa categoría. Además, otorga mayor autonomía a las provincias en la determinación de los territorios a preservar.
Desde el oficialismo sostienen que la reforma permitirá impulsar inversiones sin comprometer los recursos esenciales, mientras que organizaciones ambientalistas y sectores opositores advierten que podría debilitar la protección de reservas de agua dulce consideradas estratégicas.
Incidentes y tensión en las calles
En paralelo al debate legislativo, la jornada estuvo marcada por protestas en las inmediaciones del Congreso. Desde la tarde, organizaciones ambientalistas, militantes y ciudadanos se concentraron en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio bajo la consigna “La Ley de Glaciares no se toca”.
La movilización, que incluyó la convocatoria a una marcha con antorchas, un acto central y actividades culturales, derivó en enfrentamientos con efectivos de la Policía de la Ciudad, que intentaron impedir el avance de los manifestantes hacia el Congreso.

Como resultado de los incidentes, al menos una persona fue detenida en medio de los desmanes, según informaron fuentes policiales. La tensión se mantuvo durante toda la tarde, en un contexto atravesado por la inminente votación en el recinto y la fuerte polarización entre quienes defienden la reforma y quienes advierten sobre sus posibles consecuencias ambientales.
El reclamo de los manifestantes se centró en la defensa de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua dulce, en una jornada que expuso con claridad la profundidad del conflicto entre desarrollo económico y protección ambiental en la Argentina actual.

