Si bien la economía argentina logró revertir la tendencia negativa de 2024 con un incremento del 3,4% en su valor agregado bruto durante 2025, el crecimiento no alcanzó a todos por igual. El último informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) destaca que esta recuperación esconde realidades sectoriales divergentes. A través de su Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial, el estudio advierte que el esquema vigente ha profundizado las brechas de competitividad, consolidando sectores ganadores frente a otros que aún no logran despegar en las provincias.
El análisis de la última década revela que, más allá del repunte puntual de 2025, la producción argentina atraviesa una brecha estructural donde conviven realidades opuestas. Mientras sectores como el software, el girasol y las legumbres se consolidaron como los grandes ganadores con rendimientos sostenidos a largo plazo, actividades tradicionales como la industria láctea, la fruta de carozo y el cuero arrastran diez años de crisis. Esta disparidad demuestra que, para que el crecimiento reciente trascienda la anécdota estadística y se convierta en una transformación federal, es imperativo resolver los desafíos de aquellos sectores que han quedado rezagados en el modelo actual.
Para quienes no transitan los pasillos de la Facultad de Ciencias Económicas, es vital entender qué medimos cuando hablamos de este crecimiento. El informe utiliza el enfoque de cadenas productivas, agrupando todas las actividades relacionadas con un producto —desde el cultivo hasta la industrialización— para medir el valor agregado, es decir, la riqueza real generada en cada proceso.
Legumbres y servicios financieros, el motor de la economía
Si hubo un sector que dio la nota en 2025 fue el de las legumbres, con un salto espectacular del 57 por ciento en su valor agregado. Este rubro no solo lideró el dinamismo del año, sino que se consolidó como la cadena de mayor crecimiento en toda la última década. Junto a ella, la cadena tabacalera (49 por ciento) y el limón (27,1 por ciento) completaron un podio dominado por la agroindustria del norte argentino.
Sin embargo, para que la economía nacional siente un impacto real, no basta con crecer mucho porcentualmente; también importa el peso que ese sector tiene en el total. En este sentido, los servicios financieros (35,3 por ciento), el comercio y los hidrocarburos fueron los que más aportaron al crecimiento general debido a su enorme tamaño dentro de la estructura productiva.

Neuquén y la paradoja de la energía
A nivel territorial, Neuquén se coronó como la provincia más dinámica del país con un crecimiento del 11,8 por ciento, principalmente por hidrocarburos, sector que explica el 78 por ciento de su avance.
No obstante, esta bonanza energética muestra una cara amarga en otras regiones. Mientras Neuquén brilla, las cuencas tradicionales de Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut sufrieron un impacto negativo en su producción de hidrocarburos, lo que las arrastró a ser de las pocas provincias con números rojos en 2025. Esto demuestra que la recuperación fue heterogénea no todas las regiones sintieron el alivio por igual.
CABA y Buenos Aires: Los gigantes que sostienen el promedio
Aunque Neuquén y Salta tuvieron los crecimientos más explosivos, la mayor incidencia en el crecimiento nacional volvió a recaer en los distritos con economías más grandes, CABA y la Provincia de Buenos Aires.
En la Ciudad de Buenos Aires, el motor principal fue el sector financiero, que tuvo un impacto generalizado en casi todo el país, pero que se concentra fuertemente en la capital. Por su parte, en provincias como Salta y Santiago del Estero, el fenomenal desempeño de las legumbres fue el que realmente empujó el bienestar local, generando por sí solo un crecimiento del 6,9 por ciento en el valor total de la producción salteña.
La mirada larga: Una década de ganadores y perdedores
Al observar la película completa de los últimos diez años (2016-2025), el mapa productivo revela cambios estructurales profundos. Las estrellas de la década son las legumbres, el girasol y el software, sectores que han logrado sostener un crecimiento constante.
En la vereda opuesta, existen sectores que atraviesan una crisis de largo aliento y que en 2025 tampoco lograron levantar cabeza. Las cadenas de cuero y calzado, la láctea y la fruta de carozo son las de peor desempeño acumulado en los últimos diez años. En total, todavía persisten 23 cadenas productivas en contracción, mayormente en los rubros agroalimentarios y manufactureros, lo que marca el desafío pendiente para que el crecimiento del 3,4 por ciento de este año se convierta en una tendencia que alcance a todos los sectores de la Argentina.


