En los estudios de Infocielo Play, durante el programa PBA Juano Torreiro, director de cultos, con una trayectoria forjada en la Acción Católica, no esquivó las etiquetas históricas de la institución, definiéndola como un espacio de “militancia política en el ámbito de la iglesia”. Para Torreiro, esta organización —surgida en Argentina en 1931— tiene una misión clara, formar cristianos “para ser un cristiano comprometido en el mundo en tus tareas del mundo”, ya sea en la comunicación, la educación o la política.
“Para los que somos en Acción Católica somos militantes porque es una mirada ante la vida”, explicó el funcionario, rescatando una palabra que a veces genera resistencia pero que para él es central, “militamos y quiere decir que estamos evangelizando para la vida”.
Sin embargo, el núcleo de la conversación viró hacia la actualidad más urgente, el avance de la Inteligencia Artificial (IA) y la respuesta de la Iglesia a través de documentos recientes. Torreiro hizo especial hincapié en la encíclica “Magnífica Humanidad” (citando a León —en referencia al marco histórico de las encíclicas sociales— y al Papa Francisco), la cual, según sus palabras, ha venido a llenar un vacío en la discusión pública global.
La dignidad humana frente a la deshumanización tecnológica
Para Torreiro, el documento papal no es solo un texto teológico, sino un llamado de atención ante lo que considera amenazas estructurales. “Lo que hace la encíclica en grandes rasgos es: ojo, la dignidad humana es ontológica, no se toca, es infinita”. El secretario subrayó que, más allá de la fascinación por los avances, existe un riesgo real de “deshumanización”.
En un análisis que conecta lo espiritual con lo económico, advirtió sobre los peligros de que las nuevas tecnologías “creen desempleo, creen pobreza”. Según su visión, la Iglesia es hoy la única institución con peso global que está planteando estas preocupaciones de manera integral, “el ser humano es una… habla del desarrollo humano integral en todas las dimensiones de la humanidad”.
Un “orden” para la clase política
La definición más fuerte de la entrevista llegó al analizar el impacto de estos documentos en el tablero político, tanto nacional como internacional. Ante la observación de que la política argentina parece estar “en otra” y ajena a estos debates profundos sobre el futuro de la humanidad, Torreiro fue contundente sobre el rol ordenador de la Iglesia.
“Vino muy bien esta encíclica para ponernos sobre el tema”, señaló el funcionario, comparando este momento con hitos históricos como cuando la Iglesia se plantó ante la Revolución Industrial. Para el referente de fe, el posicionamiento del Papa no ha sido un comentario al pasar, sino una directriz que obligó a reordenar las prioridades del debate público, “me parece que sí es una de las instituciones que ordenó bastante, ordenó a la política igual. Yo creo que ordenó bastante”.
Para Torreiro, la fe no es un refugio privado, sino una herramienta de intervención en la realidad. La encíclica, en para él, funciona como un faro que recuerda que “la dignidad humana no se toca” y que la política debe volver a mirar a la persona “a los ojos”, lejos de la frialdad de los algoritmos.

