En menos de un día, el presidente Javier Milei volvió a colocar al periodismo en el centro de sus críticas con una seguidilla de declaraciones que incluyeron tanto un extenso descargo en redes sociales como una entrevista televisiva cargada de descalificaciones hacia los trabajadores de prensa.
El primer episodio ocurrió a través de su cuenta de X, donde el mandatario publicó un mensaje en el que cuestionó con dureza el rol de los medios de comunicación. Allí sostuvo que el periodismo “se arroga ser la voz de la gente”, pero que en realidad “cada día queda más expuesto que no son más que la voz de sus amigos o directamente de sus jefes”, en un planteo que volvió a tensar la relación entre el Gobierno y la prensa.
En ese mismo mensaje, Milei defendió el rumbo económico de su gestión y afirmó que “la Argentina está mucho mejor que en 2023”, aunque reconoció que “estos últimos meses fueron duros” y pidió “paciencia” a la población. En ese marco, cuestionó la cobertura mediática al señalar que “resulta insostenible que el 100% de los zócalos televisivos insistan en que ‘todo está mal’”, y acusó a los medios de construir un “relato” alejado de los datos.
Horas más tarde, el jefe de Estado redobló sus cuestionamientos durante una entrevista emitida por la Televisión Pública, donde elevó el tono de sus críticas con declaraciones aún más contundentes. “El 95% de los periodistas son delincuentes”, afirmó, al tiempo que los acusó de “estar envenenados” y de “envenenar a la gente”, en lo que configuró uno de los ataques más directos del mandatario hacia el sector.
Durante ese diálogo televisivo, Milei insistió en que existe un “embate mediático” contra su gestión y vinculó esa situación con la decisión oficial de reducir la pauta publicitaria estatal. En ese sentido, sostuvo que hay medios que responden a intereses empresariales y que difunden información con intencionalidad política.
El Presidente también cuestionó la forma en que, según su mirada, se construyen las noticias, al señalar que desde el periodismo “se busca el caso malo y se lo generaliza”, generando una percepción negativa de la situación económica. A pesar de la dureza de sus palabras, hizo una salvedad al indicar que “hay una parte” de los periodistas a los que respeta.
De esta manera, en menos de 24 horas, el mandatario combinó un mensaje institucional en redes con una intervención televisiva para profundizar su confrontación con la prensa, en una estrategia discursiva que ya se volvió habitual en su comunicación política y que continúa generando fuertes repercusiones en el ámbito público.

