Durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, el mercado laboral y el entramado productivo registraron un fuerte retroceso, con una pérdida masiva de empresas y puestos de trabajo en sectores industriales clave. Los datos oficiales y los informes sectoriales muestran un deterioro sostenido del empleo formal, en un contexto de cierre de empleadores y caída de la actividad en ramas estratégicas de la economía.
De acuerdo con cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a octubre de 2025, en ese período se dieron de baja 21.046 empleadores. La desaparición de estas firmas se tradujo en una pérdida de más de 270.000 puestos de trabajo registrados, lo que configura una de las contracciones más significativas del empleo formal de los últimos años. La mayor parte de las bajas se concentró en pequeñas y medianas empresas, que explicaron el 99,63% de los cierres, mientras que los grandes empleadores representaron apenas el 0,37% de los casos.
Los sectores más afectados
La industria textil e indumentaria aparece entre los sectores más golpeados. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), basados en registros de la SRT, se cerraron 523 empresas en toda la cadena textil-indumentaria y actividades afines, lo que implica una caída del 8,6%. En el segmento de confección, el retroceso fue de 225 compañías, equivalente al 8%. Este proceso derivó en una pérdida de 17.658 puestos de trabajo registrados en los últimos 24 meses, una contracción del 15% del empleo formal del sector. Las mayores caídas se verificaron en rubros como ropa interior, indumentaria deportiva y tejidos de punto, todos con descensos superiores al 20%.
Desde la actividad señalan que el desplome del consumo interno, la apreciación cambiaria, los elevados costos financieros y el aumento de las importaciones configuraron un escenario adverso. En particular, remarcan el fuerte crecimiento del ingreso de prendas de origen chino, la expansión del comercio vía courier a través de plataformas digitales y el reingreso de ropa usada al mercado local, en un contexto de demanda deprimida.
La industria metalúrgica tampoco logró escapar a la tendencia negativa. Un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA) indicó que en octubre de 2025 la actividad cayó 4,6% interanual, mientras que el empleo se retrajo 2,9% en el mismo período. Además, el 83,3% de las empresas anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal, y el 67,4% prevé que su nivel de producción se mantenga sin cambios o disminuya. Rubros como autopartes, fundición y bienes de capital continúan en terreno negativo, sin señales de recuperación en el corto plazo.
El sector de la construcción también registró un marcado retroceso, especialmente tras el freno de la obra pública nacional. Según la SRT, la cantidad de empleadores cayó 8,3% y se perdieron 74.359 puestos de trabajo en relación de dependencia durante los primeros dos años de gestión. Estimaciones del IERIC elevan la pérdida total a cerca de 120.000 empleos entre julio de 2023 y octubre de 2025, al incluir a trabajadores subcontratados. La mayor parte de los cierres se concentró en empresas de hasta 500 trabajadores.
En la industria automotriz, la producción nacional se desplomó 30,3% en diciembre respecto de noviembre y 30,4% interanual, con apenas 26.468 unidades fabricadas, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). El sector cerró 2025 con una caída acumulada del 3,1% frente al año anterior, profundizando el deterioro registrado en el segundo semestre. Las exportaciones también mostraron un fuerte retroceso, con bajas mensuales e interanuales superiores al 25%, mientras que el mercado interno fue abastecido crecientemente por vehículos importados.
En este marco, se registraron cierres de plantas, salida de líneas productivas y relocalizaciones de empresas del sector automotor y autopartista, con un impacto directo sobre el empleo y las capacidades industriales. El conjunto de los datos revela un proceso sostenido de destrucción de empresas, puestos de trabajo y estructura productiva en sectores centrales de la economía, que se profundizó durante los primeros años de la actual administración.

