Lo que debía ser una exposición centrada en la marcha de la economía terminó dejando dos momentos que rápidamente se viralizaron. Durante una charla ante empresarios, Luis Caputo protagonizó un llamativo fallido mientras defendía la baja de impuestos y, además, se lanzó a hacer una contundente predicción política al asegurar que Axel Kicillof nunca llegará a la Presidencia.
El episodio ocurrió en el marco del CAMBRAS Business Day, un encuentro empresarial donde el ministro de Economía defendía la estrategia oficial de reducción de impuestos como parte del programa económico del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, algunas de sus frases terminaron generando más repercusión que los argumentos económicos que buscaba transmitir.
Sin embargo, en medio de su exposición, Caputo tropezó con las palabras y lanzó una frase que no tardó en viralizarse: “Lo que nosotros tenemos que seguir haciendo desde el sector privado es seguir bajando impuestos… desde el sector público, perdón… seguir bajando impuestos”.
Un error que llegó en el momento menos oportuno
La corrección fue inmediata, pero el fragmento ya había quedado registrado. En cuestión de minutos comenzó a circular en redes sociales acompañado de comentarios irónicos y cuestionamientos de dirigentes opositores.
La repercusión estuvo vinculada al error verbal, pero como el furcio se produjo mientras el titular del Palacio de Hacienda exponía ante representantes del mundo empresario sobre la necesidad de continuar reduciendo la presión tributaria, para muchos usuarios, la confusión entre sector privado y sector público resultó demasiado significativa como para pasar inadvertida.
Las reacciones no tardaron en aparecer. Mientras algunos lo consideraron un simple lapsus propio de una exposición pública, otros interpretaron que la frase dejó inconscientemente al descubierto una mirada económica donde los intereses del sector privado ocupan un lugar central dentro de las prioridades oficiales.
Cuando un furcio se transforma en debate político
El episodio se produjo, además, en un contexto donde el Gobierno insiste en que la recuperación económica dependerá del crecimiento de la actividad privada, la inversión y la baja gradual de impuestos (para empresas y empresarios). Se trata de uno de los ejes discursivos más repetidos por Caputo desde el inicio de la gestión libertaria.
Por eso, el error verbal encontró un terreno fértil para amplificar su impacto. Los críticos del oficialismo lo utilizaron para reforzar cuestionamientos sobre el rumbo económico y la relación entre el Gobierno y los grandes empresarios.
Lo que comenzó como una equivocación corregida en cuestión de segundos terminó convirtiéndose en uno de los fragmentos más compartidos de la jornada.
La predicción de Caputo sobre el futuro político de Kicillof
Pero el furcio no fue el único momento que dejó tela para cortar durante la exposición. En otro tramo de la charla, Luis Caputo se refirió al escenario político y dedicó duras críticas al kirchnerismo, al que calificó como “el infierno”.
El ministro sostuvo que, aun en un escenario económico adverso para el Gobierno, el espacio político que gobernó la Argentina durante buena parte de las últimas dos décadas ya no tendría posibilidades de regresar al poder. “Ni aún así el kirchnerismo es una opción”, afirmó ante el auditorio empresarial.
Sin embargo, la frase que más repercusión generó fue la que tuvo como destinatario al gobernador bonaerense Axel Kicillof. En tono categórico, Caputo aseguró que no existe ninguna posibilidad de que el mandatario provincial llegue a la Presidencia.
“Puede haber un shock externo. El petróleo puede ir a 400, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida en Argentina”, lanzó el titular del Palacio de Hacienda, despertando aplausos entre algunos de los presentes.
La contundencia de la definición llamó la atención incluso dentro de un discurso cargado de mensajes políticos. No sólo porque se produjo cuando todavía faltan varios años para las próximas elecciones presidenciales, sino también porque ubicó al ministro realizando una predicción electoral tajante en un contexto atravesado por la incertidumbre económica y la reconfiguración del mapa político nacional.
De esta manera, la presentación dejó dos momentos que rápidamente encontraron eco fuera del salón: un furcio que alimentó las críticas sobre la cercanía del Gobierno con el sector empresario y una sentencia sobre el futuro político de Kicillof que promete seguir generando debate.

