En un escenario político dominado por la urgencia fiscal, la exministra Silvina Batakis introduce una variable que pocos actores políticos están mirando: la Cuarta Revolución Industrial.
En una extensa entrevista para INFOCIELO PLAY, la ministra de Hábitat, ex ministra de Economía de la Provincia y de la Nación, advierte que la Inteligencia Artificial (IA) no es una promesa a futuro, sino una fuerza que ya está tensionando el tablero global y que encuentra a la Argentina con un modelo económico “de modé” y un Estado tecnológicamente desfasado.
Un Estado que resuelva (y que sea eficiente)
La tesis de Batakis se planta en la idea de que el sector público debe dar un salto de versión. No se trata solo de gastar menos, sino de funcionar mejor. En su diagnóstico, el Estado bonaerense representa entre el 10% y el 13% del producto bruto provincial, una masa crítica que, si funciona mal, tiene el poder de desestabilizar todo el sistema.
“Tenemos que pensar un Estado que acompañe, un Estado que resuelva problemas de la gente… y pensarlo en 4.0 o 5.0, no en 2.0″, sentencia en el primer video, marcando la distancia entre la burocracia actual y las demandas de la sociedad digital”, sostiene.
La IA y el espejo de las potencias
Mientras el debate local se centra en la apertura comercial, Batakis señala una paradoja: las potencias mundiales están utilizando la intervención estatal y el proteccionismo para mitigar el impacto de la IA en el empleo. Según la economista, el trabajo es el gran “ordenador de la vida”, y la incertidumbre que genera la nueva revolución tecnológica industrial exige un Estado que no sea un espectador pasivo.
El contrapunto es fuerte y va en sintonía con un planteo de Axel Kicillof: mientras figuras como Trump utilizan aranceles para atraer puestos de trabajo, Argentina parece ir a contramano de la tendencia internacional.
“A todo esto hoy se le agrega la incertidumbre de esta nueva revolución tecnológica industrial que tiene que ver con la inteligencia artificial”, explica, advirtiendo que la falta de un eje claro de protección industrial deja al país vulnerable.
El error del diálogo ausente
Para Batakis, parte del problema radica en una autocrítica hacia el propio espacio político: la falta de una mesa técnica con el empresariado para proyectar el país de las próximas décadas. La “estigmatización ideológica” mutua ha impedido, según su visión, discutir cómo la tecnología y la matriz tributaria pueden convivir para fortalecer a las PyMES y la manufactura local.
La propuesta queda sobre la mesa: salir de la mirada puramente fiscalista y construir un Estado 4.0 capaz de dialogar con la vanguardia tecnológica. En un mundo donde la IA ya está reescribiendo las reglas del juego, la actualización del Estado argentino parece haber dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad de soberanía.

