En medio de la polémica por la conversión en sociedad anónima, el Banco Nación hizo un llamativo anuncio: se va de La Matanza y traslada su sucursal a Ciudadela. Lo sorprendente es que la nueva sede está, casualmente o no, ubicada en Tres de Febrero, el municipio que gobierna Diego Valenzuela, uno de los intendentes que responde a La Libertad Avanza.
El cierre de la sucursal matancera, radicada en la localidad de Ramos Mejía, ya se había anunciado en octubre del año pasado. En ese momento, la entidad habló de “una altísima presión tributaria” del distrito gobernado por Fernando Espinoza. Rápidamente, la incertidumbre se esparció entre los clientes del banco que no sabían qué pasaría con sus operaciones.

En aquel entonces las autoridades se limitaron a informar que “continuará la atención de sus clientes de esa zona a través de filiales fuera del partido y de los canales digitales de forma 24/7″. Sin embargo, este viernes se supo cuál es la sucursa a cargo de absorber esa cartera: la de Ciudadela, localidad vecina que pertenece a Tres de Febrero.
La novedad fue confirmada por el Banco Nación y celebrada por el intendente local, Diego Valenzuela (exPRO, actual libertario). Según el comunicado, la nueva delegación comenzará a funcionar el 30 de abril. “Esta decisión es una victoria para los ciudadanos de bien y una derrota de los adictos al gasto público, la burocracia y los altos impuestos”, afirmó el dirigente oficialista.
Guerra contra las tasas municipales
Esta polémica mudanza se enmarca en la cruzada encabezada por Luis Caputo, ministro de Economía de la Nación, contra las tasas municipales de algunos distritos bonaerenses. En este caso, según información del Banco Nación, la alícutoa que paga la institución en La Matanza es de 7,5% mientras que en su nuevo domicilio va a ser del 0,42%.

En 2024 eso significó una recaudación de más de 5.000 millones de pesos para el gobierno local en concepto de tasas municipales sobre los créditos del banco. Según el vicepresidente de la entidad, Daniel Tillard, en Tres de Febrero “el tributo posee un diseño racional que no castiga nuestra presencia ni encarece los créditos” con una alícuota más baja y una base imponible restringida a operaciones locales.

