El impacto del brote de Coronavirus no sólo está afectando a la salud de la población mundial, sino que también está infectando a la economía del globo. La pandemia con origen en China donde ya hay alrededor de 10.000 casos confirmados, más de 360 fallecidos, cuarentenas y una caída del gasto sin precedentes, se propaga rápidamente por el resto de los países del globo e impacta de lleno en la economía internacional.
En el gigante asiático unos 40 millones de habitantes permanecen encerrados en sus casas y en plenas celebraciones de Año Nuevo Lunar (una de las más importantes del calendario chino), nadie está comprando regalos, gastando dinero y pocos salen a cenar en la región. Lo que, consecuentemente, afecta a la producción industrial porque las empresas que ya están dejando de producir y los efectos en las cadenas de valor globales son negativas. La oferta cae, la demanda lo hace también.
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China, el mayor comprador de petróleo del mundo, ha recortado sus importaciones en 3 millones de barriles al día, un 20% por debajo del nivel habitual para esta época del año. No sólo hay miedo ante el brote del virus, sino una incertidumbre amenazante del crecimiento sostenido durante diez años de la economía global.
A la fuerte desaceleración de la economía china y la caída del precio de las materias primas que ya se propaga por el resto de las economías, se le suma el derrumbe de las bolsas de valor y del precio del petróleo ante los pronósticos que hablan de una desaceleración mundial de los mercados.
Ya se desaceleró China, el principal comprador de petróleo, pero también hay un impacto fuerte en industrias que consumen combustible fósiles y en la aeronáutica, el transporte internacional.
En esta crítica escena, aparece una disputa entre los principales productores de petróleo en el mundo, integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) liderados por Arabia Saudita y sus socios petroleros, encabezados por Rusia.
El conflicto que potencia la crisis internacional, comenzó cuando la semana pasada, las partes no lograron un acuerdo para reducir la producción y apoyar los precios, en el marco de derrumbe de la demanda por el coronavirus. El desacuerdo generó el derrumbe del precio del crudo que, según los analistas, tendrá consecuencias notables, desde la erosión de los ingresos de las economías dependientes de la energía a la deflación y recesión mundial, pasando por una desaceleración de los proyectos de exploración petrolera.
Cómo afecta la caída del petróleo a las economías nacionales
El pánico está contagiando a todos los mercados porque los precios del petróleo cayeron hasta 30%, lo que significa el mayor desplome en un día desde la Guerra del Golfo en 1991- luego de la desintegración de la OPEP+, el grupo compuesto por la OPEP, Rusia y otros países productores de petróleo, y el anuncio de Riad de un fuerte aumento de la producción para enfrentar la caída de la actividad económica en China como consecuencia del coronavirus.
Entre los países más afectados están Venezuela, Colombia y Ecuador, porque sus ingresos fiscales dependen directamente del valor de sus exportaciones de crudo; y más atrás vienen Argentina y Brasil.
El coctel dio como resultado un “lunes negro” protagonizado por un desplome de todos los activos financieros del mundo, lo que se presenta como un escenario altamente negativo de cara a la reestructuración de la deuda que encabeza el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán.
Por un lado hay un “efecto distracción” de los inversores, y además, especialistas aseguran que existe un temor en el exterior de que Guzmán aproveche que ahora los bonos de la Argentina valen menos para ofrecer una propuesta de canje con una quita implícita muy alta.
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