A veinte años del robo al Banco Río de Acassuso, el caso sigue siendo recordado como uno de los golpes más audaces de la historia criminal argentina, pero el paso del tiempo dejó otro dato igual de contundente: los integrantes de la banda fueron condenados, aunque ninguno cumplió la sentencia completa y hoy todos se encuentran en libertad.
El 13 de enero de 2006, una banda integrada por Luis Mario Vitette Sellanes, Fernando Araujo, Rubén Alberto de la Torre, Sebastián García Bolster y Julián Zalloechevarría ejecutó uno de los robos más resonantes de la Argentina. Con armas de juguete, toma de rehenes y una fuga por túneles y desagües pluviales, se llevaron una cifra que nunca pudo establecerse con precisión —entre 8 y 25 millones de dólares, más joyas— y desaparecieron sin dejar rastros inmediatos.
La hazaña duró poco. Un mes después, una interna dentro del propio grupo terminó por derrumbar el plan perfecto: Alicia di Tullio, entonces esposa de De la Torre, entregó los nombres a la Policía tras una disputa por el reparto del botín. Las detenciones llegaron en cadena y, cuatro años más tarde, el caso desembocó en un juicio histórico.
Las condenas que no se cumplieron
En 2010, el Tribunal Oral dictó penas severas, acordes al impacto del hecho. Sin embargo, con el paso de los años, ninguno de los condenados terminó cumpliendo la totalidad de la sentencia impuesta.
- Fernando Araujo fue condenado a 14 años de prisión, pero la pena se redujo luego a 9 años y 6 meses. Recuperó la libertad antes de completar ese tiempo efectivo.
- Rubén Alberto de la Torre recibió una condena de 15 años, rebajada a 12 años y 6 meses. Tampoco llegó a cumplirla en su totalidad.
- Sebastián García Bolster fue sentenciado a 9 años, luego reducidos a 7.
- Julián Zalloechevarría obtuvo una pena inicial de 10 años, reducida a 8.
- Luis Mario Vitette Sellanes, la cara más visible del golpe, fue condenado a 21 años y 6 meses, pero en 2013 fue deportado a Uruguay y recuperó la libertad sin cumplir la pena completa en territorio argentino.
Entre reducciones, beneficios legales y decisiones judiciales posteriores, el saldo es contundente: a 20 años del robo, todos los integrantes de la banda están en libertad.
El robo al Banco Río quedó en la memoria colectiva como una mezcla de thriller policial y comedia negra: pizzas pedidas durante la toma, negociaciones surrealistas y una huida que parecía salida de una película. Pero el aniversario número 20 reabre otra discusión, menos glamorosa y más incómoda: el contraste entre la magnitud del delito y el resultado final en términos de castigo.

