Un extraño fenómeno social ligado a la política económica local está volviendo más recurrente el tema de la dolarización argentina, deseada desde hace décadas por un determinado grupo empresario con influencias políticas.
Lo más asombroso es que esa prédica existe desde fines del siglo XX, cuando la realidad financiera mundial era absolutamente diferente a la actual, pero en Argentina pareciera nadie querer registrar esos cambios a nivel planetario.
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La actualidad marca que no sólo los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), sino también otros jugadores mundiales de la economía, como la Unión Europea y Latinoamérica liderada por Brasil, tratan de alejarse, o por lo menos no depender del dólar como moneda única de intercambio internacional, sino refugiarse en varias diferentes opciones, y hasta dejar a la variante norteamericana a un costado, para negociar entre ellos.
De suceder lo que ya se vislumbra, el futuro del dólar sería catastrófico, porque obligaría a la enorme cantidad de billetes circulantes en el mundo a volver a su país de origen, inundando de su propia moneda y provocando efectos insospechados que pasarían por una alta tasa de inflación, hasta profundizar los graves problemas de bolsones de pobreza que ya saturan las calles de varias grandes ciudades norteamericanas.
Por eso suena de un anacronismo preocupante la propuesta de un candidato a presidente argentino como Javier Milei de intentar recrear las ideas de hace 25 años de su “maestro” Domingo Cavallo, de quien habla maravillas, y a quien cita siempre como modelo y lo cataloga como “el mejor ministro de economía de la historia nacional”.
Es que la dolarización solo traería beneficios instantáneos al país que los emite, porque con una única medida económica estaría provocando que un país de magnitud intermedia acepte su moneda como válida y de circulación única, para poder inyectar aquí billones de ese papel que el mundo ya comienza a rechazar. En buen romance puede afirmarse que quien más se beneficiaría con una dolarización argentina sería Estados Unidos.
PENSAMIENTO MÁGICO JUVENIL
Las generaciones más jóvenes que no vivieron, o eran infantes, cuando Cavallo presionó para la dolarización (y la logró imponer como asesor en Ecuador) tienen una especie de utopía romántica hacia la posibilidad de adoptar la moneda estadounidense como propia, soñando quizás con que esa medida “per se” colocaría a Argentina en la órbita de un país avanzado, y evitaría la inflación.
Sin embargo de continuar desarrollándose el proceso de desdolarización mundial, únicamente sumiría a nuestro país en un problema de dimensiones insospechadas, atándonos a los destinos de la potencia mundial que desde hace décadas comenzó su inevitable declive.
El siguiente video explica con números, datos, e imágenes de un modo magistral, la actualidad de la desdolarización mundial y permite interpretar las tremendas consecuencias que les esperan a quienes confíen en esa divisa por mucho más tiempo.
La política económica propuesta por el candidato Javier Milei de adoptar una moneda extranjera como divisa única de curso legal en Argentina, va a contramano de la actualidad internacional. Aquí el porqué del anacronismo de la dolarización cuando el mundo va en sentido contrario
UN ‘INFLACIONADO CONSENSO’ QUE NO ES TAL
Una encuesta reciente de Zuban Córdoba permite relativizar estadísticamente lo que los medios de comunicación y las redes magnifican a límites que parecen querer inducir a que la única solución argentina es la dolarización de la economía, porque arroja resultados poco difundidos que hablan de más de un 60% de rechazo popular a la hipotética medida del candidato Javier Milei.
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