Dos noticias de las últimas horas encendieron las alarmas en la Gobernación de la provincia de Buenos Aires por su impacto económico. Una fue el cierre de la fábrica que Whirpool tiene en Pilar (y en la que trabajaban 300 personas) y la otra fue el aumento sostenido del turismo emisivo. Todas las miradas apuntan a Casa Rosada.
Quien se hizo eco de ambos sucesos fue Augusto Costa, el ministro de Producción bonaerense. “
Otra semana más en el Gobierno de Milei y otro paso más en la destrucción del aparato productivo argentino”, lamentó en un mensaje publicado en sus redes sociales. Más allá del caso concreto de Whirlpool, el funcionario de Kicillof sostuvo que “desde que asumió Milei cerraron en promedio más de 30 empresas por día, y como consecuencia ya se perdieron más de 270 mil puestos de trabajo registrados“.
Para Costa hay tres condiciones fundamentales que constituyen “una política anti productiva y anti industrial”: el tipo de cambio atrasado, el encarecimiento del crédito y la apertura indiscriminada de importaciones. “A esto se suma un mercado interno destruido por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento del desempleo”, completó el ministro.

Según cifras oficiales publicadas por el INDEC, en octubre aumentó en un 10,8% el turismo emisivo mientras que el receptivo bajó 5,9 por ciento. Esto generó un gasto total de más 597 mil dólares contra un ingreso de USD 232 mil provenientes de turistas extranjeros que ingresaron al país. En palabras de Costa, “por cada dólar que ingresa al país por turismo receptivo se van casi 3 por turismo argentino en el exterior“.
Ante esta estado de cosas, el funcionario consideró que “en vez de ordenar la economía, el Gobierno Nacional la está destartalando”. “Es un cambio de modelo: de la producción local al fomento de las importaciones; del empleo al ajuste; de la producción y el trabajo a la timba financiera”, sentenció.

