Hay un video que circula en las redes y que Javier Milei preferiría enterrar bajo siete capas de olvido… O quizás no. En él, el presidente que ahora unge a Diego Santilli como Jefe de Gabinete de ministros en reemplazo de Manuel Adorni, lo llama “engendro”, “inútil”, “pésimo candidato” y, por si faltaba algo en otras oportunidades le dijo “Colorado HDP”.
También supo asegurar en otras oportunidades, con la convicción que lo caracteriza, que quienes lo conocían de verdad lo consideraban un “corrupto” que se movía entre distritos por pura conveniencia de negocios.
Eso fue en 2023. Hoy, Santilli conduce el Gabinete.
El registro audiovisual vuelve a cobrar relevancia porque expone un contraste difícil de ignorar. En aquellas declaraciones, Milei sostenía que Santilli era “un engendro inútil” y afirmaba que “es un pésimo candidato”, además de insistir en que quienes lo conocían lo definían como “corrupto”. Sus palabras no dejaban margen para imaginar una futura sociedad política. Sin embargo, tres años después, el Presidente terminó confiándole la coordinación política del Gobierno, en uno de los giros más llamativos de la gestión libertaria.
El que aguanta, gana
El “Colo” tiene un talento que pocos reconocen en voz alta pero todos respetan en silencio: nunca le dice que no al poder que tiene por encima. Pasó del PRO de Macri a la órbita libertaria sin hacer ruido, bancó en 2025 una candidatura “testimonial” a diputado en la lista de Espert (el mismo Espert que tuvo que bajarse por estar investigado por enriquecimiento ilícito y por sus vínculos con un empresario que se declaró culpable de fraude y lavado en Estados Unidos), y zafó de asumir la banca para ir directo al Ministerio del Interior.
Ahí, durante meses, Santilli perfeccionó el arte de existir sin molestar. Sin conferencias de prensa, sin declaraciones polémicas, sin agenda propia. Cada decisión real la tomaba Luis “Toto” Caputo. Él ponía la cara en las reuniones con gobernadores y se llevaba los insultos de los que pedían más margen. Pero tejió, despacio, una relación de confianza con Karina Milei y, lo que es más llamativo, también con Santiago Caputo, el archienemigo de la secretaria General.
De Interior a la cima
Ese equilibrio imposible le valió el premio mayor: reemplazar a Manuel Adorni, que salió del Gobierno con la marca del escándalo por enriquecimiento ilícito pegada en la espalda y a quien, según trascendió, nadie en Casa Rosada quería tener cerca.
Bajo el nuevo esquema, la cartera de Interior queda fusionada con la Jefatura de Gabinete. Santilli pasa a ser el coordinador político central de la gestión libertaria, el hombre que tiene que hablar con gobernadores, destrabar el Congreso y mantener contenta a una coalición que cruje.
El mismo que Milei llamaba “engendro” hace tres años. El que nunca le dijo que no a nada. El que, también ahora, empieza a estar en la lupa por su propio incremento patrimonial.
El archivo no miente. El poder, tampoco.

