Los colectivos del transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) siguen funcionando a media máquina. Todo empezó con el aumento de los combustibles, pero destapó un conflicto vinculado a los subsidios estatales y las tarifas del servicio. Hoy, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) ratificó el paro de choferes, mientras en el Gobierno Nacional salen a sancionar a las empresas.
En el cuarto día de frecuencia reducida, la Secretaría de Transporte de la Nación rompió el silencio. La cartera de Fernando Herrmann informó que está “fiscalizando la prestación de los servicios”. Según indicaron, el Gobierno Nacional cumplió con el pago de los subsidios correspondientes al cuarto día hábil del mes, pero detectaron “una disminución en la cantidad de unidades de colectivos en circulación”.
En este escenario, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) “ha iniciado el labrado de actas de infracción y la aplicación de sanciones” para las empresas del transporte. A todo esto, se espera que en el transcurso de la mañana los referentes de las concesionarias se reúnan con autoridades gubernamentales para encontrarle una solución definitiva al problema.

A todo esto, el gremio que nuclea a los choferes confirmó que todavía hay trabajadores sin cobrar sus haberes de marzo. En este marco, decidieron hacer una retención de tareas a partir de las 0 horas de este jueves en las empresas “que no hayan cancelado la totalidad de los haberes”.
La medida de fuerza se solo afecta a 4 líneas que pertenecen a la concesionaria MOGSM. Se trata de la 333, la 407, la 437 y la 707. Todas las demás, unas 255, están funcionando, pero con la frecuencia reducida.

