A más de tres semanas del inicio del período ordinario, la Legislatura continúa sin completar un paso clave para su funcionamiento: la integración de las comisiones de trabajo. El arranque de abril encontrará tanto a Diputados como al Senado sin autoridades designadas, lo que retrasa el tratamiento de proyectos y expone las tensiones políticas internas.
Aunque recientemente se modificó el reglamento en la Cámara baja —lo que permitió crear nuevas estructuras como la comisión de Ludopatía—, la falta de acuerdos entre oficialismo y oposición mantiene paralizado el esquema legislativo.
DIPUTADOS: INTERNAS CRUZADAS Y NEGOCIACIÓN SIN CIERRE
En la Cámara de Diputados, donde existen 48 comisiones, la demora se explica por una combinación de factores. Por un lado, las diferencias dentro de Unión por la Patria, con la disputa entre el espacio de Axel Kicillof y La Cámpora, y por otro, las tensiones en la oposición, especialmente en La Libertad Avanza.
Las fuentes de todos los bloques coinciden en que la discusión de fondo es el reparto de poder: cada bloque busca asegurarse lugares estratégicos en comisiones clave como Asuntos Constitucionales y Justicia, Presupuesto e Impuestos y Legislación General.
El presidente del cuerpo, Alejandro Dichiara, mantiene en suspenso la definición final mientras negocia con los bloques. “Estamos informando a los espacios cómo quedarían para tratar de que todos queden conformes, algo bastante complicado”, sostienen cerca de la presidencia.
En paralelo, la interna libertaria también impacta en la demora, con diferencias entre los sectores alineados con Karina Milei y Santiago Caputo, lo que dificulta la designación de nombres para ocupar los lugares asignados. Las Fuerzas del Cielo cuentan con tan solo dos diputados: Nahuel Sotelo y el tuitero Agustín Romo.

Fuentes del bloque no dudan en afirmar que “el profesionalismo y seriedad de Sotelo contrasta con lo maleducado que se muestra Romo en redes, en donde se maneja a puro insulto. Así es imposible conseguir lugares y consensos”, fueron las palabras que usó alguien que frecuenta los pasillos libertarios, pero que poco considera a Romo. El parejismo no da tregua en la lucha interna quiere hacer valer su número en el bloque, aunque no le alcanzó para destronar al tuitero de la conducción (“en los papeles, no en los hechos”, aclaran).
A esto se suma la fragmentación en otros espacios, como el radicalismo, dividido en dos bloques, y la presión de dirigentes con peso territorial que buscan incidir en el reparto. Los boina blanca han perdido un gran numero de diputados y solo tienen a una senadora, “muy poco para plantarse y poder negociar, pero nunca hay que despreciar dos o tres votos que pueden ser necesarios”, sostiene un operador oficialista.
Mientras tanto, los proyectos se acumulan sin tratamiento desde diciembre, ya que las comisiones son el ámbito donde se dictaminan las iniciativas antes de llegar al recinto.
En cuanto a nombres, todo indica que algunas presidencias se mantendrían: Juan Pablo de Jesús seguiría en Presupuesto y Rubén Eslaiman en Legislación General. Sin embargo, la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos deberá definir un nuevo titular, con la diputada Lucía Iañez entre las opciones, pedida por Axel Kicillof. La expectativa está en si el bloque le concede el pedido. Una de la legisladoras que aspira a levantar su perfil de cara a su campaña provincial es la quilmeña Mayra Mendoza, en quien podría recaer una a las comisiones de mayor visibilidad y Asuntos Constitucionales llena ese casillero, aunque no descartan que en Reforma Política y Régimen Electoral pueda mostrarse activa en un año que promete reformas.

Otro foco de disputa es la flamante comisión de Ludopatía. Su creación abrió una nueva pelea por los lugares, en un área sensible vinculada al control del juego y las adicciones. Fue un pedido del kirchnerismo, pero nadie quiere agarrar este fierro caliente. Vale remarcar que en la Legislatura descansan plácidamente más de una docena de proyectos sobre la problemática y fueron sistemáticamente cajoneados.
SENADO: PEDIDOS EN MARCHA Y CARGOS VACANTES
La situación en el Senado es similar. La vicegobernadora Verónica Magario solicitó a cada bloque que eleve sus aspiraciones, pero el proceso aún no concluyó y las definiciones siguen en veremos.
“Ya mandamos la cartita e hicimos los deberes, depende de ella (Magario), ahora queda esperar”, ironizó un siempre filoso senador opositor, reflejando el clima de incertidumbre. Al igual que en Diputados, las internas dentro del oficialismo también condicionan el armado, en un contexto atravesado por la renovación de bancas y la necesidad de reconfigurar el esquema de poder.
Las comisiones más relevantes —Asuntos Constitucionales y Acuerdos, Presupuesto e Impuestos y Legislación General— tendrían continuidad parcial. Emmanuel González Santalla y Marcelo Feliú seguirían al frente de las dos primeras, mientras que Legislación General deberá designar un nuevo presidente tras la salida de Gustavo Soos. Para esta vital comisión están anotados Sergio Berni, Fernanda Raverta y Malena Galmarini, representantes de las tres tribus peronistas.

Además, el recambio de diciembre dejó vacantes varias comisiones ministeriales: de nueve espacios, seis quedaron sin titular, lo que complejiza aún más la negociación.
Entre los nombres que podrían continuar figuran María Rosa Martínez en Trabajo, Marcelo Leguizamón en Transporte y algunos representantes de bloques dialoguistas en áreas como Obras Públicas e Industria.
En paralelo, la comisión de Reforma Política aparece como uno de los espacios más sensibles, en un año atravesado por debates sobre reelecciones, boleta única y el futuro de las PASO. Su integración y conducción son seguidas de cerca por todos los sectores.
En este contexto, la falta de acuerdos retrasa el funcionamiento pleno de la Legislatura, donde las comisiones no solo ordenan el trabajo parlamentario, sino que también reflejan el equilibrio de fuerzas entre los bloques. Mientras tanto, las negociaciones continúan y las definiciones se postergan, pero todas las fuentes prometen que de abril no pasa.

