El anuncio del presidente Javier Milei sobre una reforma integral de la carta orgánica del Banco Central —BCRA— y la implementación de un sistema de “shutdown” o cierre del Estado generó una fuerte señal de alerta en el ámbito académico y económico. En diálogo con el programa Palabras más, palabras menos de LA CIELO, el economista, docente y director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Escalabrini Ortiz —CESO—, Andrés Asiain, desglosó el trasfondo de esta iniciativa.
Para el especialista, la intención de penalizar la emisión monetaria destinada a financiar al Tesoro carece de sentido técnico. “Querer volver un delito financiar al Estado es una idiotez; cada gobierno tiene que tener su línea de política económica y decidirla autónomamente”, sentenció. A modo de ejemplo, Asiain recordó que en contextos de crisis mundial, como fue la pandemia, la intervención del BCRA resultó una herramienta fundamental para todos los países del mundo. “Atarse de manos” por ley representa una “locura” institucional, consideró.
El “shutdown” y la trampa de la inflación
Respecto a la propuesta de imitar el modelo de “shutdown” de Estados Unidos, donde una dependencia estatal deja de operar al agotarse su partida presupuestaria, el titular del CESO advirtió sobre su inviabilidad en el contexto local. Según su análisis, este mecanismo requiere una estabilidad de precios que la Argentina no posee, lo que provoca que los presupuestos queden desactualizados frente a la inflación apenas iniciado el año.

“En una economía inflacionaria donde vos presentás un presupuesto y la inflación resultó ser el doble, es claro que todo el presupuesto va a estar corto; querer parar el estado me parece medio tirado de los pelos”, explicó el economista en LA CIELO. Para Asiain, la medida no busca eficiencia administrativa, sino que es una estrategia discursiva para reducir el tamaño del Estado y limitar la capacidad de la ciudadanía de exigir proyectos económicos alternativos, afectando directamente el juego de la democracia.
La “bomba de humo” y el negocio bancario
El tercer eje de la crítica del experto apunta a la supuesta independencia del Banco Central. El economista calificó este concepto como una “mentira total”, asegurando que en la práctica la institución funciona como un “títere” cuyas medidas son anunciadas directamente por el ministro de Economía, Luis Caputo, bajo la influencia de acuerdos entre Javier Milei, Donald Trump y el Fondo Monetario Internacional —FMI—.
Finalmente, advirtió que las grandes discusiones sobre los objetivos de la carta orgánica podrían ser una “bomba de humo” para ocultar intereses financieros más mezquinos. “Mientras tanto, por abajo de una letra chica están armándole un kiosco a los tres bancos”, disparó el analista, sugiriendo que proyectos vinculados a la desregulación de las aseguradoras y el mercado de capitales buscan que las grandes entidades bancarias capturen comisiones que hoy no perciben. Bajo esta mirada, el actual modelo de “capitalismo feroz” favorece a los sectores de altos ingresos mientras asfixia al mercado interno y a los sectores medios y bajos de la producción nacional.

