En el aire de La Cielo 103.5, la voz de Valentín Ariza suena todavía con la adrenalina de quien ha estado a centímetros de las leyendas del fútbol. Estudiante de periodismo deportivo y vecino de Berazategui, Valentín relató cómo un sueño que parecía inalcanzable se materializó entre aeropuertos, estadios y una rigurosa disciplina profesional.
Su viaje comenzó lejos de los flashes, entre el estudio y el trabajo, “empecé a estudiar periodismo deportivo en 2025 y paralelamente empecé a trabajar en una cadena de hamburguesas para poder ir juntando plata e ir ahorrando”, explica Valentín.
Un mensaje que lo alertó
La oportunidad llegó de la mano de un mensaje de su madre por Instagram sobre las inscripciones para el voluntariado de la FIFA. Aunque al principio lo vio como algo “lejano”, se anotó el 24 de agosto de 2025, eligiendo Miami como destino predilecto. El proceso fue una mezcla de incertidumbre y sorpresa.
“Me inscribí en agosto y hasta enero yo no supe más nada, en enero me llega un mail para una entrevista virtual”, cuenta Valentín. Sin embargo, la instancia de selección no fue lo que esperaba, detalla que “eramos 120 o 130 voluntarios de todo el mundo y realmente no hablé, no me preguntaron nada; fue un repaso del voluntariado en general”.
Finalmente, en marzo recibió la oferta para el rol de operaciones de medios y servicios de prensa. Su debut fue en el partido Uruguay – Cabo Verde, donde su tarea fue estar “atrás del arco cuidando a los fotógrafos que están en la parte de atrás”, asistiéndolos con agua y vigilando que cumplieran las normas de la FIFA.
La ilusión de ver a la selección
Pero su momento de mayor tensión llegaría con los partidos de alto voltaje como el de Argentina, Brasil – Escocia y Colombia – Portugal, donde le asignaron una tarea tan sencilla como vital, “era el de la soguita, estábamos impidiendo que los fotógrafos pasaran un límite a la hora que salieron los equipos a la cancha”.
Esa “soguita” lo puso frente a frente con el olimpo del fútbol. “Increíblemente me pasaron Neymar, Cristiano y Messi por adelante, es una locura”, confesó Valentín en la entrevista. A pesar de la cercanía, la norma era la frialdad profesional, “una vez que entrás al recinto de prensa no podés filmar, no podés sacarte fotos con jugadores ni pedir autógrafos”.
Cerca del 10 con una casaca de sus raíces
No obstante, el destino le regaló una prueba de su hazaña en las redes sociales. Una amiga le avisó de una foto oficial de la FIFA donde Messi salía a calentar y él aparecía de fondo, “me veo yo atrás mirándolo así como baboso, Messi con cada paso que hace le sacan 200 fotos por segundo”, detalla el estudiante.
Incluso en la inmensidad de los estadios norteamericanos, Valentín no olvidó sus raíces. Durante su estadía en Atlanta, decidió vestir la camiseta de su club local, “me la traje por ser el club de mi ciudad, yo soy de Berazategui”. Esa prenda fue su “cábala” y su conexión con casa, permitiéndole incluso conocer a otros vecinos en el extranjero, “me pararon dos chicos que viven cerca de mi casa y era como: ‘Ah, sí, ibas a tal almacén a comprar'”.
Mientras espera su próxima asignación para el partido de cuartos de final entre Inglaterra y Noruega, Valentín reflexiona sobre el valor de haber compartido el proceso con otros voluntarios, como una chica que conoció por redes y que se volvió su amiga en la travesía. Su historia es la de un joven que, entre formularios de inscripción y turnos en una casa de comidas rápidas, logró que la FIFA no fuera solo un logo en la televisión, sino un lugar de trabajo a metros de sus ídolos

