Los partidos de la Selección Argentina en este Mundial 2026 vienen poniendo a prueba los nervios de millones de hinchas. La remontada agónica ante Egipto, el sufrimiento frente a Cabo Verde y cada aparición de Lionel Messi hicieron que más de uno sintiera el corazón acelerado, una opresión en el pecho o esa clásica sensación de “no poder respirar” durante un penal o una jugada decisiva.
Aunque la frase “es para el infarto” se repite en cada encuentro de la Scaloneta, la buena noticia es que, para la mayoría de las personas con un corazón sano, esas sensaciones forman parte de una respuesta completamente normal del organismo.
“El cerebro interpreta el partido como una situación de estrés muy intensa. Entonces se libera adrenalina y se activa el sistema nervioso, lo que hace que el corazón lata más rápido, aumente un poco la presión arterial y aparezcan esas palpitaciones o cosquilleos que muchos sienten durante un gol o un penal”, explicó el médico residente de Cardiología Mauro Besada (M.P. 121077), miembro red hospitalaria de la Provincia de Buenos Aires.
Según el especialista, esa reacción no implica que exista un problema cardíaco. “Es una respuesta física lógica que debería desaparecer una vez que termina el momento de tensión. No significa que el corazón esté enfermo, sino que está respondiendo a una situación emocional muy intensa”, señaló en diálogo con INFOCIELO.
Cuando el fútbol sí puede representar un riesgo
La situación cambia en personas con antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo como hipertensión, diabetes, enfermedad coronaria o infartos previos. En esos casos, el pico de adrenalina generado por un partido de alta tensión puede actuar como un desencadenante de eventos cardíacos.
Besada recordó un estudio realizado durante el Mundial de Alemania 2006 y publicado en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo. Allí, los investigadores detectaron que durante los partidos de la selección alemana las urgencias cardiovasculares fueron aproximadamente 2,7 veces más frecuentes que en los períodos en los que el equipo no jugaba.
“Fue un trabajo con más de cuatro mil personas y mostró el impacto que pueden tener este tipo de acontecimientos en pacientes que ya presentan factores de riesgo”, explicó.
¿Tanto sufrimiento puede dañar el corazón?
Después de varios partidos cargados de dramatismo, muchos hinchas se preguntan si ese estrés repetido puede dejar secuelas.
La respuesta, en personas sanas, es tranquilizadora. “Cuando termina el evento que genera el estrés, el organismo vuelve a la normalidad. La frecuencia cardíaca desciende y la presión arterial también. Este tipo de situaciones de corta duración no dañan el corazón ni lo fortalecen”, indicó el cardiólogo.
¿Conviene evitar el asado, el alcohol y el cigarrillo?
Otra escena típica de cada partido de la Selección combina nervios con asado, bebidas alcohólicas y cigarrillos. ¿Es una buena idea?
Para Besada, no hace falta mirar los encuentros “con agua y galletitas sin sal”, pero sí evitar los excesos. “El alcohol y el cigarrillo favorecen el aumento de la presión arterial y las comidas muy abundantes representan una carga extra para el organismo. En personas sanas eso generalmente no genera inconvenientes, pero en quienes tienen hipertensión, diabetes o enfermedades cardíacas previas, esa combinación con el estrés del partido puede aumentar el riesgo”, advirtió.
Mientras la Selección siga avanzando en el Mundial, el corazón de millones de argentinos seguramente volverá a acelerarse. Y aunque los cardiólogos llevan tranquilidad para quienes no tienen patologías, el consejo sigue siendo el mismo: disfrutar del fútbol, pero sin sumar riesgos innecesarios a un partido que, por sí solo, ya hace latir más fuerte.

