El clima social de la Argentina está atravesado la crisis económica que se han visto plasmadas en las mesas de las familias, las redes sociales y las últimas búsquedas de empleo que nuclean una demanda de largas filas, también como consecuencia, por el endeudamiento. En mayo de 2026, la economía de los hogares argentinos cruzó un umbral crítico que los datos oficiales del Banco Central (BCRA) no han podido disimular. El coeficiente de mora de las financiaciones a las familias ascendió al 12,8 por ciento, una cifra que estremece al compararla con el 4,5 por ciento registrado apenas doce meses antes. Este deterioro, que prácticamente triplica los niveles de incumplimiento en un solo año, revela un cambio de naturaleza en el crédito, ya no se busca para el ascenso social, sino para la supervivencia. Hoy, miles de argentinos utilizan el financiamiento para comprar comida en cuotas o costear medicamentos esenciales.
El escenario es especialmente crudo en el universo de los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC), donde la irregularidad total alcanzó el 26,9 por ciento en febrero de 2026, disparándose hasta un 34,1 por ciento en los préstamos personales. La explosión del crédito digital ha creado un deudor “multiplataforma“. A diciembre de 2025, unos 6,7 millones de personas mantenían deudas simultáneas con bancos y billeteras virtuales, el máximo nivel histórico registrado. En total, son 20,3 millones de personas las que registran algún tipo de financiamiento, con un saldo promedio de 4,1 millones de pesos por deudor.

La juventud y las mujeres, puerta de entrada a la exclusión
Las cifras, que muchas veces parecen números fríos de un estadística sin rostro, expenden datos muy dolorosos como la hipervulnerabilidad de los jóvenes. Para quienes recién ingresan al mercado laboral, el acceso al crédito se ha transformado en una trampa que condiciona su futuro antes de consolidar su primer ingreso estable.
La tasa de mora juvenil asciende al 38,4 por ciento entre 18 y 34 años, el segmento de menores de 24 años tiene un 40,9 por ciento endeudados, lo que implica que cuatro de cada diez jóvenes comienzan su vida económica con antecedentes negativos. Pero el dato más significativo y que empieza a generar alertas es el rol de las billeteras virtuales, el 80 por ciento de los jóvenes morosos de hasta 34 años tiene deudas vinculadas directamente a plataformas digitales y billeteras virtuales.
Un joven con antecedentes negativos enfrenta barreras insalvables para alquilar, emprender o acceder a créditos bancarios en su etapa de mayor potencial productivo. Por eso, la exclusión hacia afuera generó ruido en los pasillos de la legislatura que generó que rápidamente se presente un proyecto de Ley para revertir esta situación.
Un informe de la CEPAL sostiene que el endeudamiento no es igual en hombres que en mujeres, el 60 por ciento de los hogares sostenidos por mujeres están endeudados a los fines de comprar alimentos, pagar alquiler o los servicios. Además, afirman que tienen más participación en prestamos bancarios (22 por ciento frente al 15 por ciento). El 54 por ciento de ellas tiene deudas con tarjeta, frente al 31 por ciento de los varones.
Un escudo frente al “crédito irresponsable”
El diputado Nacional de la ciudad de La Plata, Pablo Juliano presentó el “Régimen de Protección y Defensa de Usuarios Financieros y Prevención del Sobreendeudamiento en el sistema de Crédito”. La iniciativa parte de la base de que la protección debe seguir al crédito y no al formato de la empresa, alcanzando por igual a bancos, fintech, billeteras virtuales y estudios de cobranza.
Los puntos centrales de la iniciativa busca un crédito responsable, Obliga al prestamista a realizar una evaluación real y actualizada de la capacidad de pago del usuario antes de otorgar el dinero. Prestar sin considerar los ingresos y deudas previas se define legalmente como una práctica abusiva.
Juliano apunta a la “desconexión financiera” y darle autonomía al usuario de solicitar que las aplicaciones dejen de enviarle permanentemente notificaciones de créditos preaprobados o promociones destinadas a incentivar el endeudamiento compulsivo. De este modo, busca que la información este clara y quiere prohibir los diseños de interfaces digitales pensados para manipular la conducta del consumidor, como ocultar los costos reales detrás de mensajes de “dinero disponible” o utilizar mecanismos para fomentar el uso de crédito.
La propuesta del diputado busca reemplazar la lógica de la “deuda eterna” por un sistema donde quien presta sea corresponsable del sobreendeudamiento, garantizando que la tecnología sea una herramienta de progreso y no una trampa para hipotecar el futuro, sobre todo, de los más jóvenes.
Segunda Oportunidad y Rehabilitación
A partir del proyecto presentado en la Cámara baja del Congreso de la Nación, el legislador platense impulsa la creación de un procedimiento judicial de rehabilitación financiera para deudores de buena fe en situación de insolvencia estructural. El juez podrá establecer planes de pago razonables y, excepcionalmente, disponer la extinción de deudas remanentes para permitir la reinserción económica de la persona.
El proyecto contempla la creación de una defensoría especializada para equilibrar la relación entre el ciudadano y las grandes plataformas o estructuras bancarias.

