Durante más de dos días seguidos, el reloj no dio tregua y la resistencia física y mental se convirtió en la única ley. En un hecho inédito para el deporte local, la ciudad bonaerense de Dolores se transformó en el epicentro del Campeonato Mundial de Backyard Ultra por Equipos Nacionales, una de las pruebas de ultramaratón más extremas y fascinantes del planeta, disputada en simultáneo por 72 naciones.
Allí, a fuerza de pisadas constantes y un coraje inquebrantable, la Selección Argentina firmó una actuación histórica. El equipo nacional completó 51 vueltas, equivalentes a 51 horas ininterrumpidas de carrera y cerca de 342 kilómetros recorridos por atleta. Con un acumulado de 545 puntos, el conjunto albiceleste se consagró como el mejor equipo de Sudamérica, a la espera del cierre de las competencias en otros continentes para conocer la posición definitiva en la tabla global.
Un formato extremo que marcó un nuevo récord nacional
La Backyard Ultra es una disciplina que no perdona. La regla impone que los atletas deben recorrer un circuito de 6,7 kilómetros cada hora, exactamente a la hora en punto. Quien llega antes aprovecha los minutos sobrantes para descansar o alimentarse, mientras que quien no logra completar el trayecto en los 60 minutos queda automáticamente eliminado.
En esta oportunidad, el rendimiento del equipo no solo sirvió para alcanzar la cima regional, sino que fijó marcas sin precedentes en el territorio bonaerense. Las 51 horas de competencia permitieron establecer un nuevo récord argentino de Backyard Ultra y convirtieron a esta edición en la carrera de mayor duración registrada en la historia del país, según indicaron desde la organización.
Heroísmo colectivo y orgullo dolorense
El plantel nacional estuvo integrado por 15 ultraatletas que dejaron todo en el circuito. Entre ellos, la presencia de dos corredores locales le aportó un matiz de profunda emoción a la jornada, ya que no solo compitieron a la par de los máximos referentes del país, sino que además batieron los récords dolorenses de la especialidad ante el aliento de sus vecinos.
En el plano individual, la gran figura del certamen fue Cristian Bartolochini, quien logró sobreponerse al desgaste extremo y a la falta de sueño para consagrarse campeón argentino. Tras quedarse con el primer puesto de la prueba local, Bartolochini obtuvo la clasificación directa para representar al país en la cita internacional de la disciplina que se desarrollará en Estados Unidos.

Proyección internacional para la provincia
Más allá del logro deportivo, la elección de Dolores como sede nacional del certamen consolida la capacidad de la ciudad bonaerense para albergar acontecimientos de alcance mundial. Recibir a atletas de elite y convocar la atención de la comunidad deportiva internacional representa una oportunidad estratégica para proyectar la región y potenciar el desarrollo de eventos de gran escala.
Cuando el cronómetro finalmente se detuvo tras más de dos jornadas continuas de esfuerzo, en suelo dolorense quedó mucho más que un registro estadístico, se selló una página dorada para el ultramaratón argentino y se demostró el potencial de las ciudades de la provincia para ser protagonistas en la escena deportiva global.


