En coincidencia con el Día Mundial de la Dactiloscopía, la ciudad de Dolores rindió un merecido tributo a Juan Vucetich, el hombre que revolucionó la identificación humana y transformó la criminalística para siempre a nivel global, pero que eligió el ritmo apacible de las calles dolorenses para echar raíces, formar su familia y pasar sus últimos días.
El acto, cargado de simbolismo y orgullo local, estuvo encabezado por el intendente Juan Pablo García. El punto cúlmine de la jornada fue el descubrimiento de un monumento que no podía tener otra forma: una imponente huella dactilar que desde ahora pone en valor esa ochava histórica, convirtiéndola en un nuevo hito patrimonial y turístico para la comunidad.
Durante el encuentro, García enfatizó la importancia de no olvidar a quienes moldearon la identidad del lugar. “Un pueblo demuestra su grandeza cuando reconoce a sus personalidades históricas. Recuperar y potenciar nuestra identidad dolorense significa afirmar con orgullo de dónde venimos para saber hacia dónde vamos”, sostuvo el jefe comunal ante la mirada atenta de los presentes.
Un descubrimiento que trasciende fronteras
La figura de Vucetich trasciende las fronteras nacionales. Creador del Sistema Dactiloscópico Argentino, su método científico atravesó océanos y fue adoptado por organismos de seguridad y justicia en todo el planeta. Sin embargo, detrás del científico multifacético —que también fue un ferviente promotor del mutualismo, la solidaridad y la cultura— estuvo el vecino. Tras recorrer los centros científicos más importantes del mundo y recibir múltiples honores, el sabio de origen croata eligió Dolores como su hogar definitivo hasta su fallecimiento en 1925.
El homenaje no solo miró al pasado, sino que proyectó un mensaje hacia las futuras generaciones. “Esta huella nos recordará diariamente quién caminó por nuestras veredas y qué le aportó Dolores al mundo. Cada chico que pase por esta esquina podrá conocer la historia de un hombre que vivió en nuestra ciudad y transformó la ciencia y la justicia en todo el planeta”, concluyó el Intendente.
De la ceremonia participaron autoridades municipales, miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, del Servicio Penitenciario Bonaerense, efectivos de la Policía Científica, referentes del Centro de Formación Profesional N° 401, así como representantes de diversas instituciones intermedias y vecinos que se acercaron a compartir el momento.
A partir de hoy, la esquina de Pellegrini y Alem no es solo el cruce de dos calles: es el recordatorio permanente de que en esas mismas veredas pisó un hombre cuya marca, al igual que las líneas de una mano, quedó grabada para siempre en la historia de la humanidad.

