Un local de hamburguesas publicó en Instagram un video con la estética de cámaras de seguridad que se viralizan casi a diario en los portales de noticias: un hombre entra a los gritos a un local, los empleados salen a la calle y la escena parece un asalto. El epígrafe arranca con un título sobre la inseguridad en Villa Elisa, y cuenta que el hombre estaba “en abstinencia de comer una buena hamburguesa”, que no aguantó hasta el 7 de noviembre y que sacó a todos los empleados afuera para prepararse la suya. El cierre juega con el vocabulario policial: “No se llevó la recaudación… se llevó la cena”.
El posteo termina con una invitación a encontrarlos el 7 de noviembre en “La Plata Muerde“, un evento de comida que se realizará en el Hipódromo de La Plata y en el que la marca participará. El falso robo funciona como publicidad previa del evento.
En las últimas horas, la caja de comentarios de su propio posteo en Instagram se llenó de reacciones de todo tipo. Si los que lo diseñaron son de los que creen que lo importante es que se hable de ellos, bien o mal, tuvieron su logro. Pero otros creen que no fue una buena idea promocionarse así.
Del “esto es cine” al “pésimo sentido común”
Muchos usuarios admitieron que al principio le creyeron. “Por un momento pensé que era un asalto real”, escribió uno. Otro contó que estaba convencido de que habían robado un local con una ametralladora, y un tercero resumió: “Al principio me la creí”. Hubo risas, emojis y elogios a la creatividad, con comentarios del tipo “Esto es cine”.
La crítica también apareció. Un usuario calificó la publicidad de “pésimo sentido común” y le reprochó “banalizar un tema tan sensible como la inseguridad”. La cuenta de la hamburguesería le respondió con un “un poco de humor che” y un emoji de risa. Otro comentario, escrito en mayúsculas, dice que la violencia es mal ejemplo “aún en joda”.

Entre ambos extremos hubo posturas intermedias. Alguien opinó que si no hay agresión ni un robo que perjudique a nadie le parece perfecto, y otro advirtió que la escena podía haber terminado mal si en el local hubiese habido un policía de civil. También hubo quien le restó dramatismo al asunto y señaló que “es una promo”, y que lo que da miedo es lo inocente que es la gente.
Por qué el formato funciona y por qué incomoda
El recurso se apoya en una gramática que el público ya conoce de memoria. Plano fijo desde arriba, imagen de baja calidad y escenas de pocos segundos: los videos de robos “in fraganti” se volvieron un género propio en redes y portales, y la audiencia los reconoce como reales antes de leer una sola palabra.

Una marca que imita esa estética consigue lo más difícil en redes, que es retener la atención en los primeros segundos, y lo hace sin producción cara. En marketing se lo suele ubicar dentro del llamado “marketing de guerrilla”: contenido que se disfraza de espontáneo para circular solo.
Ahí está también el problema que señalan los críticos. La eficacia del recurso depende de que el espectador dude, y el aviso de que se trata de una broma está en el texto, no en la imagen.
Un clip puede reenviarse por WhatsApp sin epígrafe y circular como un hecho verdadero. Para comerciantes y empleados que sufrieron asaltos reales, además, la escena toca una herida concreta. Los defensores responden que el chiste es evidente, que nadie sale perjudicado y que el epígrafe aclara el juego.


