En el emblemático Salón Dorado de la Casa de Gobierno bonaerense, el intendente de La Plata, Julio Alak, y el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, encabezaron la presentación oficial del Plan Bicentenario de Ordenamiento Territorial (POT) 1882–2082. Este ambicioso proyecto fue diseñado con el objetivo central de estructurar el crecimiento de la capital provincial bajo parámetros de sostenibilidad ambiental, equidad social y desarrollo económico durante los próximos seis decenios.
La iniciativa constituye el primer instrumento integral de planificación contemporánea orientado a transformar la gestión del suelo en todo el distrito. Durante el acto, que contó con la presencia de destacadas autoridades provinciales y municipales —entre ellas el reconocido urbanista catalán Josep María Llop Torné y el concejal Sergio Resa—, los funcionarios remarcaron la trascendencia de recuperar la soberanía estatal sobre el diseño urbano frente a las dinámicas del mercado inmobiliario.

El rol del Estado en la proyección de la capital bonaerense
Al tomar la palabra, el jefe comunal platense enfatizó el significado político e histórico de la propuesta institucional. “El Plan Bicentenario 1882–2082 vuelve a poner el interés público en el centro de las decisiones sobre el futuro platense, no el interés del que llega primero ni del que más puede, sino el de la comunidad”, aseveró Alak. En ese mismo sentido, profundizó sobre las lecciones dejadas por la historia reciente y remarcó: “Las crisis recientes demostraron la importancia de contar con Estados presentes y con capacidades públicas sólidas; una ciudad no se ordena sola”.
Asimismo, el mandatario destacó la necesidad de trascender las coyunturas electorales al momento de pensar las ciudades del futuro. “Este es el primer instrumento integral de planificación territorial contemporánea con el que cuenta la capital bonaerense, y queremos que sirva de referencia para otros municipios de la Provincia, porque significa pensar más allá de nosotros en espacio y también en tiempo: una planificación genuina orienta decisiones que exceden los períodos de gobierno”, sostuvo. En sus líneas finales, convocó a “honrar el pasado, proyectar el futuro y convertir ese legado en un proyecto compartido por las generaciones que vendrán”.

Una política bonaerense enfocada en la planificación integral
Por su parte, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, enmarcó la iniciativa dentro de la estrategia global que despliega la provincia de Buenos Aires en materia de suelo y urbanismo. “Cuando el gobernador Axel Kicillof inició su gestión en diciembre de 2019, sólo nueve municipios contaban con planes de ordenamiento territorial. Hoy ya son 25, una prueba del trabajo que venimos desarrollando para jerarquizar la planificación del territorio bonaerense”, subrayó el funcionario provincial ante el auditorio.
En esa línea, Bianco precisó los tres pilares rectores de la gestión territorial: la planificación como herramienta de construcción futura, la articulación permanente con las intendencias y el estricto cumplimiento del marco normativo vigente. “En este plan que presentamos hoy están reflejados estos tres grandes lineamientos, llevados adelante a través del trabajo conjunto del municipio con nuestra Subsecretaría de Asuntos Territoriales y su Dirección Provincial de Ordenamiento Urbano y Territorial”, indicó. Finalmente, concluyó: “Si queremos una ciudad más inclusiva se necesita generar una estructura social y económica más inclusiva”.
Seis estrategias eje para transformar la matriz urbana
El entramado técnico del Plan Bicentenario se articula en torno a seis grandes ejes estratégicos diseñados para reordenar la dinámica del partido de La Plata. En primer término, se propone restaurar el equilibrio ecológico mediante una infraestructura “verde y azul” compuesta por parques, reservorios y corredores biológicos destinados a regular el drenaje natural del agua. En paralelo, busca consolidar el trazado de una ciudad compacta que fije límites precisos al avance desordenado de la mancha urbana sobre áreas frágiles o productivas.
El documento oficial impulsa además la revalorización del patrimonio histórico y el fortalecimiento de La Plata en su rol institucional de capital provincial, polo universitario, centro cultural y nodo de encuentro regional. Por otra parte, plantea la diversificación de la matriz productiva local a través de la protección del cordón frutihortícola e inversiones en innovación. Finalmente, contempla la integración de la movilidad y la logística mediante el transporte público y el ferrocarril, al tiempo que dispone mecanismos de gestión para que las normativas se traduzcan en prácticas efectivas.

Herramientas de aplicación y resguardo del suelo hídrico
Para efectivizar las metas pautadas, el POT contempla la implementación de instrumentos legales y financieros concretos. Uno de los puntos neurálgicos establece la restricción absoluta de urbanizaciones en zonas de alta peligrosidad hídrica, obligando a preservar el suelo absorbente. A su vez, se determinó que todo nuevo emprendimiento inmobiliario deberá ceder obligatoriamente parcelas para espacios verdes, trazado de calles y equipamiento comunitario, además de contar con obras internas para la retención del agua de lluvia dentro de los límites del propio predio.
Asimismo, se reestructuró el funcionamiento del Banco Municipal de Inmuebles y se formalizó la aplicación de la contribución por Valorizaciones Inmobiliarias. Este mecanismo busca recapturar parte del mayor valor que adquiere la tierra privada a partir de las inversiones públicas en infraestructura. Dichos fondos recaudados serán redirigidos de manera exclusiva al Fondo Municipal de Desarrollo Urbano y Territorial, destinado al financiamiento de viviendas sociales, la integración socio-urbana de barrios populares y la creación de nuevos espacios públicos.
Participación ciudadana y trabajo técnico interdisciplinario
El marco normativo incorpora un capítulo central orientado al control social y la transparencia activa en los procesos de transformación del entorno urbano. La legislación garantiza el acceso irrestricto a la información pública, obliga a la publicidad de los actos urbanísticos y crea formalmente el Consejo de Ordenamiento Urbano y Territorial, un órgano colegiado encargado de realizar el seguimiento continuo de las políticas públicas ejecutadas en el marco del plan.
La elaboración del documento final representó un esfuerzo de coordinación técnica liderado por el Municipio platense en articulación directa con ministerios y organismos bonaerenses, como la Autoridad del Agua (ADA) y ARBA. El proceso contó además con el valioso aporte académico de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Católica (UCALP), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) y diversos colegios profesionales de la región, complementado con el financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y la asistencia técnica especializada de la consultora CEPA.


