Elsa Pavón, cofundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y la primera abuela en recuperar a una nieta secuestrada durante la última dictadura militar, murió en la madrugada de este jueves en La Plata. La noticia fue confirmada por su amiga y compañera en la Asociación Anahí, Leticia Finocchi, y generó un profundo dolor entre sus seres queridos y en los organismos de derechos humanos.
Una vida de búsqueda
Pavón era la madre de Mónica Grinspon, quien fue secuestrada junto a su pareja, Claudio Logares, y a la hija de ambos, Paula, que tenía apenas 23 meses.
El hecho ocurrió el 18 de mayo de 1978, en Uruguay, en el marco del Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur. La familia fue trasladada a la Argentina y terminó en la Brigada de Investigaciones de San Justo.
Desde ese momento, Elsa dedicó su vida a encontrar a su nieta. Con el regreso de la democracia presentó la denuncia el primer día hábil, y su caso se convirtió en un hito para el movimiento de derechos humanos. En 1984, Paula fue restituida a su familia en lo que significó la primera restitución de identidad lograda por vía judicial y genética. Hasta entonces, la niña vivía con un ex integrante de la Policía Federal.
Cuando secuestraron a Paula, su mamá estaba embarazada. Por eso, la búsqueda de ese hermano o hermana nunca se detuvo: Paula la continúa junto a Abuelas de Plaza de Mayo.
Elsa integró el grupo fundacional de la organización, junto a Licha de la Cuadra, Mirta Baravalle y Chicha Mariani. Con esta última compartió años de militancia en La Plata, una ciudad clave en el nacimiento de Abuelas y en la búsqueda de Clara Anahí Mariani.
Memoria, verdad y justicia
Pavón presidía la Asociación Anahí, el espacio que impulsó la búsqueda de Clara Anahí y la preservación de la memoria de lo ocurrido en la ciudad. También declaró en juicios de lesa humanidad, como el de la Brigada de San Justo, en el que prestó testimonio en octubre de 2018, y en la causa por el Plan Cóndor, donde reclamó que las condenas llegaran a todos los responsables.
Su testimonio llegó además a las aulas. Brindó charlas en la Universidad Nacional de La Plata y en espacios educativos, donde les contó a las nuevas generaciones lo que significó buscar a un nieto en plena dictadura y reconstruir una familia con la verdad como bandera. Su historia fue también tema de un documental, “Úteros. Una mirada sobre Elsa Pavón”, y en los últimos años se sumó como integrante de la Comisión Provincial por la Memoria.
Con su muerte, la Argentina despide a una de las voces más firmes en la lucha por la identidad. Su legado queda en cada nieto restituido y en una tarea que sigue abierta, porque aún hay personas que no conocen su verdadero origen.


