En la ciudad capital de la Provincia de Buenos Aires todavía hay mostradores de madera gastados por generaciones de codos apoyados, balanzas de platillo que no necesitaron actualizarse nunca y cuadernos de tapa dura donde se anota, a mano, la cuenta corriente de vecinos que son clientes desde hace décadas. Esa trama de objetos y rituales cotidianos es, en gran parte, lo que ahora el Municipio de La Plata busca poner en valor con una herramienta institucional.
Se trata de un proyecto de ordenanza que el Departamento Ejecutivo envió al Concejo Deliberante para crear el “Sello Talentos Productivos – Comercios Familiares Históricos”, una distinción destinada a reconocer a los establecimientos y emprendimientos familiares con más de 50 años de trayectoria en el distrito.
La iniciativa tomará estado parlamentario la semana que viene y ya generó expectativa entre comerciantes de barrio.

Qué pide la ordenanza
Según trascendió del expediente, podrán acceder al reconocimiento los establecimientos familiares con al menos 50 años de antigüedad comprobable que acrediten arraigo territorial, relevancia histórica o cultural y aportes al desarrollo económico platense.
La autoridad de aplicación evaluará además aspectos como la generación de empleo, la sustentabilidad, la innovación y la calidad de los productos o servicios.
El proyecto contempla la creación de un Registro Municipal de Talentos Productivos Locales, donde serán incorporados los comercios distinguidos. Quienes obtengan el sello podrán utilizar la identificación oficial en su comunicación institucional, participar de campañas de promoción turística y comercial impulsadas por el Municipio, acceder a programas de capacitación y asistencia técnica, y formar parte de ferias y rondas de negocios.
La aplicación de la futura ordenanza quedará a cargo de la Secretaría de Producción e Innovación Tecnológica, en coordinación con el Ente Municipal para la Actividad Turística (EMATUR) y la Secretaría de Cultura. El texto sostiene que estos comercios constituyen un patrimonio económico, cultural y social de la ciudad, y que muchos de ellos transmitieron oficios y conocimientos entre generaciones.

Lo que sobrevive detrás del mostrador
Más allá de la letra del expediente, la ciudad conserva ejemplos concretos de esa continuidad, todos ellos comercios de barrio y no grandes empresas. En pleno casco urbano, sobre calle 64 entre 1 y 2, funciona desde hace más de sesenta años la panadería El Mortero, atendida por sus propios dueños y con una clientela que se transmite de generación en generación: vecinos de siempre y nietos de los primeros clientes que siguen yendo a buscar pan y facturas.

A esa lista se suman locales como Casa Peroni, dedicada a la venta de uniformes escolares desde hace 75 años en la zona de 11 entre 68 y 69; la Sedería La Plata, en 8 y 54; la Carnicería Santa Lucía, en 8 casi 55; y el café La Bastilla, en 15 y 40, todos negocios atendidos por sus propias familias desde hace décadas y con una clientela que se sostiene de generación en generación.

También resisten el paso del tiempo la Librería La Normal, que ronda los 140 años de historia y es una de las más antiguas de la ciudad; la ferretería La Campana, en 11 y 49; Casa Scholl, dedicada a la podología en 50 entre 5 y 6; el restaurante La Pirucha, en 3 y 65; y Carteles Bianchi, en Plaza Alsina. Son negocios que, más allá de su escala, funcionan como punto fijo en el recorrido cotidiano de generaciones de vecinos y sostienen oficios que en muchos casos ya casi no se ven en otros rrubros.

Un sello para lo que ya estaba ahí
El desafío, coinciden quienes sostienen estos comercios día a día, no es solo histórico sino también económico: la competencia de las grandes cadenas, el aumento de insumos y las nuevas demandas de consumo ponen a prueba constantemente la continuidad de estos oficios familiares.

El proyecto comenzará ahora su tratamiento en las comisiones del Concejo Deliberante, donde deberá obtener dictamen antes de ser debatido en el recinto. De aprobarse, el Municipio contará por primera vez con un régimen específico para identificar y promover a los comercios familiares históricos del partido, aquellos que (sello mediante o no) ya vienen sosteniendo su propia forma de patrimonio.

