Con el objetivo de poner en valor la figura del histórico cardiólogo Dr René Favaloro , la casa de estudios platense, a través de su Programa “Un árbol por graduado”, plantará dos especies arbóreas relacionadas con su persona: el algarrobo blanco (Neltuma alba) y el lapacho rosado (Handroanthus impetiginosus). El acto de homenaje iba a realizarse hoy en el Colegio Nacional “Rafael Hernández”, pero será reprogramado a causa de las lluvias persistentes. La iniciativa es organizada desde la Dirección de Gestión Sustentable, dependiente de la secretaría de Ambiente y Conservación de Recursos Naturales de la UNLP.
El Doctor René Favaloro forjó su formación en la educación pública. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Rafael Hernández de la UNLP, y luego continuó sus estudios de grado en la facultad de Medicina de la Universidad Platense, donde se graduó en el año 1949. Y el 2005, el Consejo Superior de la UNLP aprobó por unanimidad la entrega del título de Doctor Honoris Causa -post-mortem- en reconocimiento a su destacada trayectoria en el campo de la Medicina.
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Y a sus 10 años de su natalicio, la UNLP volverá a reconocer a uno de los últimos próceres patrios plantandos dos especies de árboles.
Por qué eligieron estas dos especies arbóreas
“¿Andará un algarrobo blanco en La Plata, lo veré crecer?”
En el año 1996, al conmemorarse el centenario de la que fuera sede de su educación primaria, Favaloro participó de la plantación de un ejemplar de algarrobo blanco, en la rambla de diagonal 73 entre 115 y 116, junto a estudiantes y directivos de la Institución y vecinos del barrio. En aquella oportunidad, siendo niño, consultó a los presentes sobre la factibilidad del crecimiento y desarrollo de esta especie en La Plata, originaria de otra zona de nuestro país.
“El algarrobo produce una gran cantidad de vainas que son de valor alimenticio. Una vez que llegan a cierto grado de madurez caen al suelo y son ávidamente ingeridas, en especial por el ganado vacuno”. Recuerdos de un médico rural – René Favaloro, 1980.
Su deseo de tener un lapacho rosado
En aquella jornada, Favaloro manifestó su intención de contar con un ceibo de flor blanca. Uno de los vecinos allí presentes, el Ing. Carlos Julio Genco, sugirió regalarle un lapacho rosado, a lo que el Doctor respondió “mucho mejor todavía”. Ese ejemplar no pudo ser entregado al Dr. Favaloro, pero fue plantado por vecinos junto al algarrobo de la diagonal 73, el 29 de agosto de 2000, en el Día del Árbol.
“¿Qué pensaba yo cercano a la muerte?, pensaba en esas cosas pequeñas, yo no pensaba en ninguna cosa material, recuerdo claramente que decía, que no voy a poder ver más los atardeceres, yo vivo enloquecido con los atardeceres. No voy a poder ver los jacarandás en flor, los lapachos y la calandria. Y en eso pensaba, no pensaba en ninguna cosa material, en el momento de partir es imposible poner toda la riqueza dentro del cajón, nos vamos a llevar solo estas pequeñas cosas”. René Favaloro
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