La comunidad de La Plata se prepara para rendir tributo a una de las figuras más emblemáticas y entrañables del espacio público local. Tras conocerse la triste noticia del fallecimiento de Sergio Montero, mundialmente conocido por todos los platenses como “Pachu”, vecinos, comerciantes y transeúntes habituales del centro de la ciudad comenzaron a organizarse para brindarle una última y merecida despedida.
La convocatoria abierta está programada para el próximo lunes 19 de octubre a partir de las 12:00 horas. El punto de reunión elegido es la intersección de las calles 8 y 49, a pocos pasos de la emblemática Galería Rivadavia, el rincón urbano que el artista convirtió en su escenario habitual durante sus últimos años de trabajo.

Un hito urbano que acompañó a varias generaciones
La iniciativa popular nació de manera espontánea en las redes sociales y en los comercios de la zona apenas se difundió la partida del artista callejero. Para muchos transeúntes, la figura inmóvil de “Pachu” formaba parte del paisaje cotidiano de la capital bonaerense, habiendo dedicado más de 25 años de su vida a personificar la clásica estatua viviente.
Quienes impulsan la muestra de afecto invitaron a la ciudadanía a concurrir al lugar llevando flores, cartas, dibujos y carteles con palabras de agradecimiento hacia el artista. El objetivo central es transformar esa esquina de la peatonal en un santuario colectivo donde la comunidad pueda expresar sus condolencias, compartir recuerdos y celebrar la extensa trayectoria artística de un hombre que regaló sonrisas a miles de peatones.
La trayectoria de un ícono del arte en la calle
Vestido por completo de tono plateado y dotado de una asombrosa habilidad para mantenerse inmóvil durante largas jornadas de trabajo, “Pachu” supo ganarse el cariño de niños, jóvenes y adultos. Durante sus primeros años en la actividad, su arte deslumbró a las familias en las inmediaciones de Plaza Moreno, el corazón geográfico de la ciudad, antes de trasladar su apostadero a la concurrida calle 8.
Su sola presencia lograba detener la vorágine diaria de los transeúntes que caminaban entre las calles 49 y 50. Grandes y chicos se detenían a observarlo con admiración, esperando el sutil movimiento o la pose cómplice que devolvía el artista ante el gesto o la colaboración de quienes pasaban a su lado, consolidando un vínculo afectivo único con la cultura popular local.
El trágico desenlace y la búsqueda constante de justicia
El artista fue hallado sin vida el pasado miércoles 14 de octubre en el interior de su vivienda particular, ubicada en el barrio de Altos de San Lorenzo, sobre la calle 76 entre 13 y 14. Tras el llamado de alerta, profesionales del SAME se hicieron presentes en el domicilio y constataron su deceso, por lo que la Justicia abrió las actuaciones correspondientes para esclarecer las causas del hecho.
Más allá de su labor artística, la vida de Sergio Montero estuvo fuertemente marcada por el dolor tras el asesinato de su hija Abril Montero en Colombia. A lo largo de los últimos años, combinó su actuación silenciosa en las calles con un reclamo incesante y público de justicia, causa que sostuvo con tenacidad hasta sus últimos días y que resonará con fuerza en su despedida.


