La Plata es, por definición, la ciudad de las diagonales, pero también siempre fue y sigue siendo la capital del “modo kamikaze” al volante. En una urbe donde el apuro suele ganarle a la norma y la prioridad de paso parece ser una sugerencia antes que una ley, un video de un profesor de manejo platense, llamado Germán, se volvió un fenómeno viral.
El motivo es tan simple como alarmante: enseña a circular por Plaza Italia, un punto neurálgico que, a pesar de estar recientemente reconstruido y lucir una demarcación de calzada que pocas zonas de la región pueden detentar, sigue siendo un laberinto de infracciones para el conductor promedio.
Prioridad y pintura
El video comienza con una premisa básica que muchos platenses parecen haber olvidado al salir de sus casas: “aunque vengas por la derecha, no tenés ninguna prioridad contra el que circula por la rotonda”. Germán, con una parsimonia que envidiaría cualquier monje trapense de clausura, explica cómo ingresar desde la avenida 44 hacia la Diagonal 77, frenando si es necesario hasta que el carril esté libre para no entorpecer el tránsito.
Lo que sorprende de la explicación es cómo pone en evidencia la falta de lectura de la calle. En Plaza Italia, la señalización en el piso es clara, está recién hecha, , pero el conductor local suele ignorarla.
El profesor detalla que cada carril tiene un sentido específico: algunos permiten circular, otros salir, y otros son de salida obligatoria. “Si quedaste mal ubicado, tenés que respetar la señal que te marcan en el piso”, sentencia, enfrentando directamente esa costumbre tan platense de cruzar tres carriles de un volantazo para no perder una salida.
Además, aclara un concepto básico de la ley vial: en las líneas punteadas se puede cambiar de carril, pero en las líneas continuas está terminantemente prohibido.
Chau gritos familiares
Otro punto que resonó con fuerza entre los miles de usuarios que compartieron el contenido es el contraste psicológico. Germán transmite una paciencia y tranquilidad absoluta, un antídoto necesario contra la ansiedad que suele transmitir un familiar (padre, hermano mayor, pareja o tío) cuando asume el rol de enseñar a manejar.
En lugar de gritos y estrés como sucede habitualmente, el instructor ofrece “tips” de seguridad que parecen ciencia ficción para el tránsito caótico de la capital bonaerense.
Por ejemplo, recomienda detenerse siempre viendo “la base de las ruedas del auto de adelante” para mantener una distancia de seguridad prudencial. Es un detalle de cortesía y técnica que brilla por su ausencia en el resto de la ciudad, donde “pegarse” al paragolpes ajeno es la norma.
Esta educación vial básica es lo que diferencia a un conductor consciente de un improvisado que maneja por instinto y prepotencia.
Educación o sanción
El video es un llamado de atención. Muestra que manejar bien en La Plata es posible si se respetan las reglas y se tiene la infraestructura adecuada.
Plaza Italia, con su asfalto impecable y sus carriles bien delimitados, es (por ahora) un modelo de lo que debería ser toda la ciudad. Sin embargo, la infraestructura no sirve de nada sin educación vial y, fundamentalmente, sin sanciones a los infractores que sirvan de ejemplo para el resto.
La clase magistral de Germán termina con un consejo de civilidad que debería ser ley sagrada: dejar pasar a los peatones y siempre circular por detrás de ellos, una verdadera “rara avis en la city dardorrocheana”.
En una ciudad que a veces parece una carrera de obstáculos, recordar que el peatón tiene la prioridad es casi un acto revolucionario que merecería señalética con la cara del “Che” Guevara.
Tal vez, después de ver a este profesor, más de un platense se anime a soltar el acelerador, respirar profundo y entender que la calle es de todos, no solo del que llega más rápido.

