Una vez más, el centenario diario El Día, (alguna vez rebautizado como “La Noche” por el ex juez Luis Arias, a cargo de la investigación por la inundación de 2013), eligió cruzar la línea del periodismo riguroso para apostar al golpe bajo y la estigmatización barata. En una nota dedicada a analizar el crecimiento de la tasa de delitos y la inseguridad en La Plata (un tema por demás sensible que exige profesionalismo y respeto), el tradicional medio decidió ilustrar el artículo con la imagen de un joven, (de quien nada se sabe), vistiendo la camiseta de Gimnasia y Esgrima La Plata.
Nada en el periodismo es casual ni fortuito, y menos en las redacciones donde cada archivo, recorte o foto de placa policial pasa por el filtro de los editores. Mostrar de manera innecesaria a una persona con los colores del Lobo en un contexto de crónica roja no es un error de prolijidad: es una bajada de línea constante y un mensaje sesgado que busca asociar de forma perversa la delincuencia con una de las instituciones más populosas y queridas de la ciudad.

Se cruzó una línea
Que el periodismo platense es, en su gran mayoría, ejercido por profesionales cuya militancia por el clásico rival de Gimnasia, es un secreto a voces, pero eso no implica que este tipo de operaciones para horadar el buen momento futbolístico del club decano del fútbol nacional, pueda dejar de ser destacado y mencionado. Todo tiene un límite.
Que los adjetivos para referirse a Gimnasia sean siempre neutros o con predominancia negativa, ya es un rasgo distintivo, un verdadero clásico del periodismo local. Si la hazaña es de unos, será “épica”, “maravillosa”, “mística” y tantos calificativos más. Y si es de otro será simplemente descripciones acépticas: “esperable”, “buen triunfo”, “victoria”, y punto… sin grandilocuencias, o incluso mechando algún “pero”, para en el mismo artículo hablar de problemas económicos, diferencias insalables o una pérdida de una canilla del baño en El Bosquecito.
Pero, vale reiterar que… todo tiene un límite.
El repudio que se multiplica en redes y tribunas
Esta vez la reacción no tardó en estallar. En cuestión de horas, los grupos de WhatsApp de hinchas, socios y filiales triperas se convirtieron en un hervidero de bronca e indignación. No es para menos: la comunidad albiazul se siente agredida y cansada de que utilicen la pasión de millones para operaciones berretas o para estigmatizar el sentido de pertenencia de un club masivo pero que a la vez conserva el espíritu de las barriadas populares.
La utilización tendenciosa de la imagen genera una confusión inaceptable, poniendo al club en el centro de una escena a la que es ajeno. Lo que debiera ser un tratamiento informativo serio sobre la realidad social platense termina transformándose en un panfleto estigmatizador que apunta directo al corazón de la masa tripera.
Una vieja receta que ya no engaña a nadie
Este tipo de operaciones mediáticas no hacen más que desnudar la falta de códigos de un diario que prefiere el impacto berreta antes que el rigor informativo.
Vincular el color de una camiseta con la crónica policial es una receta vetusta, malintencionada y profundamente discriminatoria que lastima el tejido social de La Plata.
Los hinchas y socios de Gimnasia ya no se tragan estas maniobras burdas. La indignación colectiva marca un límite: basta de usar la pasión del Lobo para ensuciar la cancha con operaciones tan obvias como repudiables.


