El Concejo Deliberante de La Plata encontró, otra vez, ese consenso que tanto escasea para otros temas: declarar a BTS “Huéspedes de Honor” de la ciudad. Ni un bloque se despegó de la foto. La unanimidad (¿especie en extinción en la política platense?) apareció justo para esto.
La banda se presentará los días 21, 23 y 24 de octubre en el Estadio Único, y la distinción llegó con una puntualidad coreográfica: ni antes, cuando nadie sabía si los shows se confirmaban, ni después, cuando ya fuera noticia vieja. Justo ahora, con la previa calentando motores y las agencias de turismo empezando a frotarse las manos con la ocupación hotelera.
El lobby que sí funcionó
El expediente no brotó espontáneamente del recinto: lo impulsó la propia comunidad de fans ARMY, que además se organizó para hacerse presente durante el tratamiento de la iniciativa.
Desde mayo, el colectivo BTS La Plata trabajó el proyecto y lo acompañó con movilizaciones en Plaza Moreno mientras se trataba en comisión. La convocatoria incluyó mate, bebidas calientes y el pedido expreso de mantener “una actitud de paciencia” frente al Palacio Municipal. El resultado: la iniciativa avanzó sin sobresaltos hasta la aprobación de hoy.
Movilización en las gradas, aplausos calculados, seguimiento en redes. Un manual de “lobby” e incidencia política que a cualquier otro sector social le llevaría años de entrevistas, notas de prensa y mesas de diálogo que nunca prosperan. Acá alcanzó con un fandom bien organizado y una fecha de shows en el calendario.
El argumento cultural, sin grietas
Para justificar la declaración, los concejales apelaron al “impacto cultural global” del grupo, a su rol en la difusión del idioma coreano, la música y “diversas expresiones culturales” entre los jóvenes. Se sumó, como corresponde, la mención al costado solidario del ARMY, que suele motorizar colectas y acciones benéficas asociadas a la banda.
El impacto turístico y económico ya se hace sentir de cara a la próxima primavera. El intendente Julio Alak, mantiene reuniones clave junto a la productora del show y las cámaras hoteleras para coordinar la macro-logística, los anillos de seguridad en los accesos urbanos y los controles comerciales ante denuncias por sobreprecios en alojamientos.
Las entradas para ver al grupo van de los 225.000 a los 425.000 pesos, más un cargo de servicio del 15%, con una “experiencia inclusiva” que llega a 1.560.000 pesos. Ninguno de esos valores figura, claro, entre los fundamentos de la declaración.
Nadie en la oposición hizo una sola objeción. Ni sobre el criterio para definir qué es o no un “Huésped de Honor”, ni sobre la coincidencia de fechas entre el trámite legislativo y la inminente llegada del negocio turístico que representan tres shows en el Estadio Único. La ciudad, al menos en el recinto, parece tener un solo tema de agenda por estos días, y ese tema tiene siete integrantes y viene de Corea del Sur.
La distinción ya es oficial. Los shows, todavía faltan meses. El aplauso, en cambio, llegó primero.

