Gimnasia vivió unas últimas 96 horas para el olvido. El equipo de Ariel Pereyra sufrió una durísima goleada en el Clásico Platense en UNO y remató con la eliminación de la Copa Argentina por penales a manos de los suplentes de Deportivo Riestra días después en Florencio Varela. Dos tremendos golpes para un ciclo que sigue siendo muy positivo en materia números, pero que se acaba de quedar sin uno de los grandes objetivos a nivel institucional del 2026.
Para colmo de males, se llevó tres expulsiones de los dos tropiezos, una más difícil de explicar que la otro. El último lo tuvo como protagonista a Augusto Max, quien apenas se mantuvo en cancha por seis minutos ante el Malevo. Luego de haber ingresado en lugar de Mateo Seoane a los 39 del complemento, a los 45 ensayó una muy dura entrada sobre Yonatán Goitía. Pablo Echavarría primero le mostró la amarilla, pero con el apoyo del VAR cambió el color de la tarjeta y pasó a roja directa por “juego brusco grave”. De no creer.
Sin embargo, la cosa no quedó allí para el tucumano, quien no podía creer la situación vivida. Tal es así que, lejos de lo que suele mostrar habitualmente, no se guardó nada para con el colegiado. A puro grito y bronca, se retiró a la zona de vestuarios del Norberto Tito Tomaghello expresando: “Sos un ladrón, un ladrón”, para con quien tuvo un flojo arbitraje en líneas generales, permitiendo varias faltas consecutivas de Riestra sobre Nacho Fernández en el primer tiempo.
Una imagen llamativa de un futbolista que suele ser tranquilo, independientemente de su manera de jugar, y que dejó en evidencia el momento que atraviesa el Lobo en líneas generales después de los dos durísimos golpes sufridos de manera simultánea. Y más allá de que el partido de Echavarría dejó muchas dudas, no sucedió lo mismo con esa falta de Max, quien se sumó a una lista de expulsados que ya integraban, pero en el ámbito del Apertura, Alexis Steimbach y Germán Conti. Cuestiones a corregir puertas adentro en Abasto.

