Desde el Bioparque municipal, tras completar exitosos procesos de rehabilitación de aves, un lechuzón orejudo, un alicucú y un chimango regresaron a su hábitat natural. Los ejemplares habían sido rescatados por vecinos en distintos puntos de la región y ayer lunes fueron dispuestos a la naturaleza.
Un trabajo articulado por la conservación
El Bioparque de La Plata dio un nuevo paso en su misión de conservación y manejo responsable de la fauna autóctona. En un operativo conjunto entre especialistas, la institución logró la liberación de tres aves rapaces que habían ingresado meses atrás con diversos cuadros de salud. El proceso no solo implicó la recuperación clínica, sino también una exhaustiva evaluación comportamental para garantizar que los animales pudieran sobrevivir por sus propios medios en la naturaleza.
La intervención comenzó gracias a la participación ciudadana. Según se informó desde el predio, los ejemplares fueron hallados por vecinos en las zonas de Tolosa, Villa Castells y la Ruta 11 (a la altura del Arroyo El Pescado), quienes dieron aviso inmediato para que el personal especializado pudiera intervenir.

Los desafíos de la rehabilitación clínica
Cada ave presentaba un diagnóstico particular que requirió un abordaje específico por parte del Servicio Veterinario y el equipo de cuidadores. El Lechuzón Orejudo (Asio clamator) ingresó a principios de diciembre de 2025 en estadío juvenil (aún con plumón). Si bien su estado general era bueno, presentaba una lesión en una uña de su pata derecha que dificultaba su capacidad de caza. Tras recibir atención clínica y seguimiento sanitario, fue alojado en un recinto de rehabilitación adecuado a sus necesidades. En tanto, el Alicucú (Megascops choliba) fue el caso de mayor complejidad. Llegó con un cuadro de sensorio deprimido y deshidratación severa, lo que obligó a los profesionales a mantener un pronóstico reservado. Durante semanas, el pequeño búho recibió alimentación asistida y monitoreo constante hasta lograr una evolución favorable.
Por su parte, el Chimango (Milvago chimango) se incorporó a la institución en enero de 2026. Con un peso de 200 gramos y plumaje en pleno desarrollo, el animal mostraba una conducta alerta. Su rehabilitación se centró en el fortalecimiento progresivo y una dieta equilibrada para asegurar su correcto crecimiento.
Desde el Bioparque que lleva ya 110 animales reubicados en su hábitat, destacaron que este éxito es el resultado de un trabajo interdisciplinario que reafirma el rol de la institución como un centro de referencia en el cuidado de la biodiversidad local, apostando a la innovación en el manejo animal y la mejora continua de la calidad de vida de las especies bajo su cuidado.

