En una jornada de lunes atravesada la maquinaria removedora y la triste postal de gastronómicos desarmando sus herramientas de trabajo a toda velocidad, el paisaje del Bosque de La Plata comenzó a transformarse de manera irreversible.
El móvil del cronista Nicolás Chillón para Palabras más palabras menos, el programa que conduce Albino Aguirre por La Cielo 103.5, reflejó la trastienda humana e institucional del plan de puesta en valor que impulsa la Comuna.
Tras décadas de arraigo popular, la remoción de puestos tradicionales y las inminentes demoliciones dejan en la incertidumbre a comensales habituales y familias trabajadoras.
Escenas del desguace cotidiano
La crónica en el lugar mostró la velocidad con la que estuvieron avanzando las cuadrillas municipales sobre las instalaciones del parque, y que hoy probablemente culminará.
En el sector contiguo a los tradicionales juegos infantiles, una de las parrillas históricas quedó prácticamente reducida a la nada tras el paso de trabajadores del municipio. Frente al predio del zoológico, operarios comenzaron a desmantelar otra gran estructura, cuyos muros serán demolidos próximamente.
La intervención también incluyó el retiro de los característicos decks de madera y los bancos de descanso que bordeaban el lago. Incluso las tradicionales embarcaciones de alquiler debieron trasladarse de urgencia hacia la zona de calle 115, en las inmediaciones de la cancha de Estudiantes. Por su parte, la demolición del edificio de Zoonosis ya tiene fecha: el próximo 25 de noviembre.
Tres décadas sepultadas por escombros
El impacto de las medidas se siente especialmente en establecimientos emblemáticos como la parrilla El Museito, ubicada a unos metros de la cancha de Gimnasia. Allí, mientras retiraban heladeras, mostradores y pertenencias antes de la llegada de las topadoras, Betti, una de las empleadas, contó a La Cielo 103.5 cómo se vivieron las últimas horas del negocio.
“Hoy es el último día. Bueno, el último día que se viene a retirar todo lo que sea… la municipalidad va a retirar la estructura, todo y bueno, nada, ya queda vacío acá, directamente no va a haber nada”, relató.
La cuenta regresiva había comenzado tres días antes y estuvo acompañada por la reacción de los clientes habituales, muchos de ellos vinculados al lugar desde hacía décadas.
“En el medio del caos sí se fue atendiendo igual a la gente, mucha gente enojada por el tema de que la parrilla se tiene que ir; para ellos era como algo de relajarse los fines de semana porque nos conocen hace muchos años”, explicó la trabajadora.
Según recordó, varios comensales expresaron su incredulidad ante el cierre y consideraron que la decisión era injusta. Para ellos, la parrilla formaba parte de una rutina construida durante casi 30 años.
Trabajadores dicen irse “con una mano atrás y otra adelante”
Más allá de la remoción de las instalaciones, el final de la actividad gastronómica deja una consecuencia inmediata: la pérdida de puestos de trabajo y la incertidumbre de quienes dependían de esos ingresos.
“La situación es que quedó en la nada, no hay nada que se pudo resolver. Directamente los empleados nos quedamos todos sin trabajo y bueno, la que manejaba, la dueña, también se quedó… nos vamos todos con una mano atrás y otra adelante”, describió Betti.

La empleada sintetizó así la situación de quienes trabajaban en El Museito y quedaron sin una alternativa laboral concreta frente al cuerre.
Ante la pérdida de sus fuentes de ingreso, los trabajadores de las parrillas del Bosque se aferran a las promesas de reubicación que, según relataron, recibieron del Municipio de La Plata. Entre las posibilidades mencionadas figura la intermediación para conseguir puestos en empresas del rubro o la búsqueda de alternativas laborales en otras actividades.
“Ahora tenemos que movernos por las promesas que hizo el municipio de que nos iban a reubicar para trabajo… nos preguntaron qué nos gustaría hacer que no sea gastronómico… dependemos ahora si cumplen o no cumplen con la palabra”, señaló Betti.
Mientras tanto, el destino de los juegos infantiles también está sujeto a una posible reubicación en el predio del ex zoológico, en caso de que avance el proyecto del Bioparque.
Las máquinas siguen trabajando en el Bosque platense. Entre las estructuras que desaparecen y los espacios que quedan vacíos, decenas de trabajadores esperan que las promesas oficiales se traduzcan en soluciones concretas para recuperar sus fuentes de ingreso.


